Inversión educativa México 2026: récord en La Escuela es Nuestra

Programa destinará 26 mil mdp a 75 mil escuelas; supera inversión de 18 años en solo siete

México está redefiniendo la prioridad nacional en educación. Entre 2018 y 2026, el país invertirá 341 mil 786 millones de pesos en infraestructura educativa. Esta cifra supera lo destinado en los 18 años anteriores. El programa La Escuela es Nuestra lidera esta transformación. En 2026, beneficiará a 8.5 millones de estudiantes en 75 mil 405 escuelas. La meta es clara: consolidar la prosperidad compartida desde las aulas.

Más inversión en menos tiempo

Los números hablan por sí solos. Entre 2001 y 2018, México destinó 304 mil 907 millones de pesos a infraestructura educativa. Ese monto se acumuló en 18 años.

En solo siete años, de 2018 a 2026, el país ha ejercido 341 mil 786 millones de pesos. La diferencia representa un aumento del 12 por ciento en menos de la mitad del tiempo.

Este cambio de ritmo no es casualidad. Responde a una estrategia nacional que coloca a la escuela como eje del desarrollo comunitario. La inversión ya no se concentra en grandes anuncios. Llega directamente a los planteles.

El Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM) ha sido el vehículo principal. En el periodo 2024-2030, se proyectan 350 mil millones de pesos adicionales. El 45 por ciento de ese recurso corresponde a La Escuela es Nuestra.

Metas 2026: cobertura y calidad desde la base

El calendario operativo del programa ya está en marcha. Entre enero y marzo de 2026, los Servidores de la Nación visitaron escuelas para realizar asambleas.

Los resultados al 30 de marzo son contundentes. Se han realizado 72 mil 349 asambleas. La meta nacional es beneficiar 75 mil 405 planteles.

Por nivel educativo, el avance es parejo. En educación básica se alcanza 96 por ciento. En media superior, 97 por ciento. El total nacional también registra 96 por ciento de avance.

En abril y mayo comenzará la entrega de tarjetas. Los pagos se ejecutarán en mayo. El monto estimado para 2026 es de 26 mil millones de pesos.

Este despliegue logístico es posible gracias a un modelo probado. Desde 2019, el programa ha atendido año tras año más escuelas. Pasó de 6 mil 317 en 2019 a más de 69 mil en 2025.

Infraestructura que transforma comunidades

La inversión no es abstracta. Se traduce en aulas, techumbres, laboratorios y espacios deportivos. Los casos documentados muestran impacto real.

En Guerrero, municipio de Metlatónoc, se construyeron aulas entre 2023 y 2024. En 2025 se edificó una barda perimetral. La escuela pasó de ser un espacio vulnerable a un centro comunitario seguro.

En Oaxaca, Santa Cruz Xoxocotlán, los recursos permitieron construir aulas desde cero. En Puebla, una escuela sumó domo en 2021, cancha deportiva en 2023 y auditorio en 2025.

En Baja California, San Quintín, se construyeron aulas donde antes no había espacios adecuados. En Chiapas, Bejucal de Ocampo, dos nuevas aulas recibieron equipamiento de aire acondicionado y pintura integral.

En Campeche, Calkiní, se remodeló un taller de mecánica automotriz. Se compraron herramientas, mesas y bancos. En la Ciudad de México, Gustavo A. Madero, se construyó una unidad deportiva y se equipó un laboratorio.

En Veracruz, Córdoba, se instaló una techumbre con estructura metálica. Se mejoró la iluminación, electrificación y se pintaron los espacios.

Cada uno de estos proyectos responde a decisiones tomadas en asambleas escolares. Son las propias comunidades las que definen prioridades. Ese es el corazón del programa.

Educación media superior y superior: el siguiente paso

La estrategia no se detiene en básica. El Plan Integral del Sistema Nacional de Bachillerato contempla 252 acciones para 2026.

Se construirán 27 nuevos bachilleratos tecnológicos. Se realizarán 59 ampliaciones. Se sumarán 108 Telebachilleratos Comunitarios. Se ejecutarán 4 reconversiones y 53 planteles del Bachillerato Nacional Margarita Maza.

El total de nuevos lugares alcanzará 200 mil 25 en 2026. La inversión para este nivel es de 10 mil 841 millones de pesos.

En educación superior, la Universidad Nacional Rosario Castellanos recibirá recursos del FAM. En 2026, se destinarán mil 260 millones de pesos para 11 entidades.

Baja California, Baja California Sur, Estado de México, Campeche, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora y Zacatecas son los estados beneficiados.

Además, el programa “Mi derecho, mi lugar” impulsa el acceso a espacios educativos en la Zona Metropolitana del Valle de México. La convocatoria cierra el 17 de abril de 2026.

Hacia un modelo de prosperidad compartida

La inversión en infraestructura educativa es una apuesta por la competitividad nacional. Un país con escuelas dignas forma mejor talento. Mejor talento atrae inversión. La inversión genera desarrollo.

El Plan México reconoce este vínculo. No hay prosperidad compartida sin oportunidades igualitarias. La escuela es el primer espacio donde se construye igualdad.

La innovación tecnológica también encuentra suelo fértil en estas acciones. Los laboratorios equipados, los talleres modernizados y las aulas con climatización adecuada permiten integrar herramientas digitales. La educación del futuro requiere infraestructura del presente.

El reto ahora es la continuidad. Quedan escuelas por alcanzar. Quedan comunidades que aún esperan su primera asamblea. La meta de 75 mil planteles en 2026 es ambiciosa, pero los antecedentes demuestran que es alcanzable.

La oportunidad está en profundizar el modelo. Fortalecer la rendición de cuentas en cada comité escolar. Acelerar los tiempos de pago. Ampliar la cobertura hacia niveles de educación inicial y superior con mayor intensidad.

Un camino trazado con resultados

Lo que ocurre en las escuelas mexicanas hoy es una transformación silenciosa pero profunda. No se trata de discursos. Se trata de techumbres que resisten la lluvia. De aulas donde caben todos los estudiantes. De talleres que forman técnicos para la industria nacional.

La Escuela es Nuestra ha demostrado que el presupuesto bien canalizado y decidido localmente funciona. Los datos son claros: más inversión, más escuelas, más estudiantes beneficiados cada año.

El siguiente paso es consolidar este modelo como política de Estado. Independientemente de los ciclos electorales, la infraestructura educativa debe seguir siendo prioridad nacional.

México tiene la oportunidad histórica de cerrar la brecha de rezago escolar en esta década. Los recursos están asignados. Los mecanismos están probados. Las comunidades están organizadas.

Ahora se trata de ejecutar con velocidad, transparencia y precisión. Cada escuela transformada es una comunidad con futuro. Cada niño en un aula digna es un paso firme hacia la prosperidad compartida

OXÍGENO PURO

Periodismo con propósito · www.oxigenopuro.com.mx

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