
La presidenta cancela deudas impagables de vivienda en Morelos y anuncia más acciones para dar certidumbre patrimonial a las familias
La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó en Morelos la entrega de 828 constancias de finiquito y 250 escrituras de vivienda.
Con esta acción, el gobierno federal avanza en la reestructura de 5 millones de créditos impagables del Infonavit y el Fovissste.
Se trata de un cambio estructural. Familias que pagaron durante años sin poder liquidar su deuda ahora tienen certeza legal sobre su patrimonio.
La mandataria fue clara: “Vamos a seguir gobernando para el pueblo de México”.
Esta política no es asistencialismo. Es un ajuste necesario para corregir esquemas crediticios que atrapaban a los trabajadores en deudas eternas.

Un problema diseñado para el fracaso
Durante los gobiernos neoliberales, el Infonavit y el Fovissste otorgaron créditos con condiciones imposibles de cumplir.
Las familias pagaban año tras año. Pero su deuda no disminuía. Al contrario, crecía.
La presidenta Sheinbaum lo explicó con claridad: los únicos beneficiarios fueron los dueños de las constructoras. Muchas viviendas terminaron abandonadas.
Este modelo dejó a millones de trabajadores sin escrituras y con una angustia financiera permanente.
Datos que respaldan la transformación
Los números de la actual administración son contundentes:
- Infonavit: ha reestructurado más de 4.8 millones de créditos impagables.
- Fovissste: de 400 mil acreditados con problemas, 296 mil ya recibieron apoyos. La meta para 2026 es atender a los 104 mil restantes.
- Escrituras y mejoras: se han entregado 270 mil escrituras y más de 422 mil apoyos para mejoramiento de vivienda.
- Morelos: la inversión en vivienda aumentó a 12 mil millones de pesos, con una meta de 20 mil nuevas casas.
Estas cifras demuestran que la reestructura no es un anuncio. Es una realidad en marcha.
De la deuda eterna a la certidumbre patrimonial
El problema de los créditos impagables no era menor. Muchos acreditados ya habían pagado el valor real de su casa. Algunos, incluso el doble.
Sin embargo, por el diseño perverso del crédito, seguían debiendo. No podían obtener sus escrituras. Tampoco podían vender ni heredar su patrimonio.
Con la reestructura impulsada por Sheinbaum, esas familias ya no deben.
“Ya se les quitó esa angustia”, afirmó la presidenta. “Porque es justo que se les quitaran las deudas, porque ya habían pagado lo suficiente”.
Este enfoque pone en el centro a las personas. No a los intereses financieros.

Más vivienda y créditos accesibles
La reestructura del pasado se complementa con construcción de futuro.
Sheinbaum anunció que el Fovissste retomará la construcción de vivienda. El objetivo: otorgar créditos más accesibles a sus derechohabientes.
Además, el programa Vivienda para el Bienestar contempla la edificación de 1.8 millones de casas hacia 2030. En 2026 se construirán 400 mil nuevas viviendas.
Este ritmo de obra dinamizará la industria de la construcción. Generará empleos formales y fortalecerá la proveeduría local de materiales.
La política de vivienda se convierte así en una palanca de desarrollo económico.
Retos y oportunidades
El nuevo esquema plantea desafíos para el sector. Las empresas constructoras deberán adaptarse a una demanda creciente de vivienda social con estándares de calidad.
Pero también abre oportunidades claras.
La innovación tecnológica en procesos constructivos —como la prefabricación o el uso de materiales locales— puede reducir costos y acelerar los tiempos de obra.
La colaboración entre gobierno e iniciativa privada será clave para alcanzar las metas. Y para generar empleos de calidad en todas las regiones del país.
Cierre editorial
La reestructura de 5 millones de créditos impagables no es una ocurrencia. Es una instrucción presidencial ejecutada con datos y con voluntad política.
Claudia Sheinbaum ha convertido un problema estructural en una solución tangible. Familias que vivían con la incertidumbre de una deuda eterna hoy tienen certeza legal sobre su patrimonio.
México avanza hacia un modelo de vivienda más justo. Donde pagar no sea un castigo, sino un camino real hacia la propiedad.
El reto ahora es sostener el ritmo. Y garantizar que cada nueva vivienda sea sinónimo de bienestar, no de nuevas deudas.
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