Acero México: aranceles frenan producción

México importa la mitad de su acero, 90 mil empleos en riesgo y un acuerdo histórico busca revertir la dependencia siderúrgica.

México importa cerca del 50% del acero que consume, una dependencia que lo expone a la volatilidad comercial y aranceles de Estados Unidos. Con un consumo anual de 28 millones de toneladas y una producción local que apenas alcanza 14 millones, la industria siderúrgica nacional opera muy por debajo de su capacidad[reference:21][reference:22]. Ante este escenario, el gobierno federal firmó un acuerdo histórico con el sector privado para priorizar el acero mexicano en compras públicas, proteger 90,000 empleos y detonar la producción local como parte del Plan México[reference:23].

Dependencia crítica y vulnerabilidad externa

La balanza comercial del acero en México refleja una vulnerabilidad estructural. En 2024, México fue el sexto mayor exportador del mundo, pero también el duodécimo mayor importador, con un flujo comercial de 651 mil millones de dólares en exportaciones y 561 mil millones en importaciones[reference:24]. Las importaciones de productos de acero manufacturado superaron los 10,442 millones de dólares en 2025, mientras que los artículos de fundición alcanzaron 16,356 millones de dólares, según datos del Banco de México[reference:25]. Estados Unidos domina con el 50% de las importaciones manufactureras (5,107 mdd), seguido por China (2,024 mdd) y Alemania (528.8 mdd)[reference:26]. Esta dependencia externa expone al país a aranceles unilaterales, como los impuestos por Estados Unidos en 2025, que golpearon a la industria nacional y aceleraron la pérdida de competitividad.

Un acuerdo histórico para reflotar la industria

El pasado 29 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum firmó con 19 instituciones públicas y tres cámaras empresariales el Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana. El pacto busca que el gobierno compre exclusivamente acero producido en el país, fortaleciendo las cadenas de suministro y eliminando la importación de productos que ya se fabrican localmente[reference:27][reference:28]. Raquel Buenrostro, secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, explicó que el acuerdo tiene tres ejes: compras públicas con incentivos para contenido nacional, política industrial contra prácticas desleales y financiamiento para proyectos de infraestructura[reference:29]. Sergio de la Maza, presidente de Canacero, celebró que el convenio protegerá inversiones por 8,000 millones de dólares y los 90,000 empleos del sector[reference:30].

Aranceles de Estados Unidos: un golpe que reconfigura el mercado

Las exportaciones mexicanas de acero hacia Estados Unidos cayeron 24% en 2025, afectadas por los aranceles del 25% y luego del 50% impuestos por la administración Trump[reference:31][reference:32]. Esta presión externa redujo la producción nacional de acero terminado a 16.8 millones de toneladas en 2025, una caída del 8.1% anual[reference:33]. Al mismo tiempo, las importaciones asiáticas ganaron terreno, especialmente de China y Corea del Sur, países sin tratado comercial con México[reference:34]. El gobierno respondió con aranceles al acero proveniente de países sin acuerdo comercial, limitando la entrada de productos chinos y coreanos, aunque aclaró que se seguirán importando aceros especiales no producidos localmente[reference:35][reference:36].

Nearshoring y oportunidad para la sustitución de importaciones

El contexto de relocalización de empresas (nearshoring) representa una ventana de oportunidad para la industria siderúrgica mexicana. México consume más de 28 millones de toneladas anuales de acero, lo que lo convierte en el segundo país con mayor consumo en América Latina[reference:37]. La brecha entre demanda (28 millones) y producción nacional (14 millones) ofrece un margen de 14 millones de toneladas para sustituir importaciones y dinamizar la economía local[reference:38]. El acuerdo gubernamental, alineado con el Plan México, implementará un esquema de puntos y porcentajes para fomentar el contenido nacional, así como financiamiento para proyectos de vivienda e infraestructura donde el acero local tenga prioridad[reference:39].

Desafíos estructurales y sostenibilidad a largo plazo

A pesar del impulso gubernamental, la industria enfrenta desafíos profundos. La producción nacional cayó por cuarto año consecutivo debido a la falta de competitividad, obsolescencia tecnológica y competencia desleal de importaciones subsidiadas. El presidente de Canacero advirtió que México solo produce la mitad del acero que consume, una dependencia crítica que limita su soberanía industrial[reference:40]. Para alcanzar la autosuficiencia, se requieren inversiones superiores a 8,000 millones de dólares en modernización de plantas, desarrollo de proveedores locales y reconversión tecnológica[reference:41]. El acuerdo es un primer paso, pero la sostenibilidad dependerá de la capacidad del sector privado para ofrecer precios competitivos, calidad y abasto oportuno, así como del compromiso gubernamental de mantener una política industrial coherente y de largo plazo.

La decisión de priorizar el acero nacional en las compras públicas no es un acto aislado, sino una pieza estratégica dentro del Plan México para construir una economía más resiliente y menos dependiente de factores externos. El acuerdo firmado entre gobierno y sector privado reconoce la urgencia de recuperar la soberanía industrial en un insumo tan estratégico como el acero. Sin embargo, transformar esta intención en resultados sostenibles requerirá inversión, modernización y convergencia entre política industrial y comercio exterior. México tiene ante sí la oportunidad de convertir la crisis arancelaria en un catalizador de desarrollo, siempre que los compromisos se traduzcan en producción efectiva, empleo digno y bienestar compartido.


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