Slim contra las calificadoras: El imperativo del Plan México y la verdadera Prosperidad Compartida.

Las recientes declaraciones de Carlos Slim Helú no son una simple defensa corporativa; representan una radiografía descarnada de las contradicciones entre la tecnocracia financiera internacional y la realidad económica del país. Al calificar de “irracional” el ajuste de perspectiva de agencias como Moody’s y S&P, el empresario abrió el debate sobre lo que verdaderamente sostiene la soberanía nacional: la inversión productiva sobre la especulación presupuestaria.


La falacia de las calificadoras: Deuda pasiva vs. Inversión soberana

El eje central de la narrativa de Slim radicó en desarmar el criterio punitivo de las calificadoras de riesgo. Para Moody’s y S&P, la salud financiera de una nación se reduce a una ecuación lineal de Deuda frente al PIB. Sin embargo, este enfoque omite una distinción económica fundamental: el destino del capital.

“Es irracional que dos o tres personas en una oficina de Nueva York penalicen al país sin evaluar en qué se están invirtiendo esos recursos. Si el endeudamiento se traduce en infraestructura, conectividad y plantas de energía que detonarán desarrollo futuro, no es un gasto, es una plataforma de valor”, se extrae del análisis de las posturas del magnate.

Esta crítica conecta directamente con la tesis del Plan México: la soberanía económica no se logra mediante la parálisis fiscal o la complacencia con los mercados externos, sino a través del fortalecimiento de la infraestructura crítica interna. Medidas como el subsidio a las gasolinas, aplaudidas por Slim en la conferencia, demuestran cómo la intervención estratégica del Estado puede blindar el mercado interno y proteger el poder adquisitivo de los consumidores ante los choques inflacionarios globales.

La crisis operativa de Pemex: Un cuello de botella para el desarrollo

Fiel a su enfoque de viabilidad técnica, Slim no matizó el que considera el problema estructural más urgente del país: la situación de Petróleos Mexicanos (Pemex). El declive en la extracción es severo e innegable cuando se observa la perspectiva histórica:

  • El auge histórico: Desde los 1.8 millones de barriles diarios en los años 70, escalando a los 2.9 millones al cierre de los 90, hasta alcanzar el pico histórico de 3.2 millones de barriles diarios en la primera década del siglo XXI.
  • La realidad actual: Una meseta estancada entre los 1.5 y 1.6 millones de barriles diarios.

Para que los frutos del desarrollo se distribuyan bajo un esquema de Prosperidad Compartida, el motor energético nacional debe ser eficiente. Slim fue categórico al descartar inversiones en metodologías como el fracking, argumentando la saturación de proyectos actuales. La estrategia, por tanto, debe virar hacia la rentabilidad de los pozos tradicionales ya descubiertos —como el proyecto Zama—, asegurando que la riqueza energética financie la transición y no los pasivos de una estructura burocrática.

Infraestructura para el Nearshoring: 5,000 MDD con enfoque regional

La respuesta del sector privado ante el reto de la relocalización industrial se materializó en el anuncio de una inversión de 5,000 millones de dólares por parte de sus firmas para este año. En este despliegue, el Bajío se consolida como un nodo estratégico a través de la construcción de una planta geotérmica de 26 megavatios, con una inversión inicial de 80 millones de dólares.

Este movimiento es clave. El nearshoring corre el riesgo de convertirse en un enclave de maquila si no se acompaña de soberanía tecnológica y energética. Proveer de energía limpia y constante a la industria del Bajío descentraliza el crecimiento, genera empleos de alta especialización y garantiza que la inversión extranjera deje transferencia tecnológica en el territorio, cumpliendo con la máxima de que no puede haber crecimiento sostenible sin beneficio social equitativo.

Justicia Social y Asimetría Regulatoria: Los frentes político-legales

El análisis de la jornada no puede obviar los movimientos de alta política y cumplimiento legal que Slim operó en paralelo. Su reunión de dos horas con el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar Ortiz, revela un interés por incidir en la cohesión social a través del aparato de justicia. El relanzamiento del programa de fianzas para liberar a presos de escasos recursos o inocentes que permanecen en prisión por su condición de vulnerabilidad económica, pone sobre la mesa que la estabilidad jurídica del país también pasa por la equidad social.

Por otro lado, la añeja disputa por la convergencia digital y la negativa histórica del Estado para otorgar la concesión de televisión de paga a Telmex evidencia los desafíos regulatorios pendientes. A pesar de las promesas incumplidas de diversas administraciones, la resistencia de la infraestructura de telecomunicaciones nacional demuestra que la soberanía digital se construye compitiendo con inversiones de largo plazo, incluso bajo condiciones de asimetría de mercado.

Conclusión: Hacia una soberanía integral

La conferencia de prensa de Carlos Slim deja una lección nítida para el círculo político y económico: los indicadores macroeconómicos tradicionales y los dictados de las calificadoras extranjeras son insuficientes para medir el pulso de una nación en transformación. El Plan México exige infraestructura estructural, certidumbre energética y conectividad; la Prosperidad Compartida demanda que esos recursos generen valor real y medible para la población. El desarrollo soberano no se pide prestado ni se califica desde el exterior: se construye desde el subsuelo, las redes de fibra óptica y la justicia social.

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