Jornada Nacional de Reforestación: 6.6 millones de árboles

La Jornada Nacional de Reforestación 2026 plantará 6.6 millones de árboles el 9 de agosto en 621 municipios, con 302 especies y siembra con drones.

El domingo 9 de agosto participarán 235 mil personas en 621 municipios de las 32 entidades, con 302 especies y dispersión de semillas mediante drones.

La Jornada Nacional de Reforestación 2026 se realizará el domingo 9 de agosto en las 32 entidades del país. El Gobierno federal anunció la plantación de 6 millones 686 mil 390 árboles y plantas en un solo día. Participarán 235 mil 97 personas en 621 municipios y mil 632 núcleos agrarios, sobre una superficie de 32 mil 184 hectáreas. La convocatoria integra a seis dependencias federales, los 32 gobiernos estatales, universidades y organizaciones civiles. Es el ejercicio de restauración simultánea más amplio intentado en México. El anuncio incluyó un compromiso de permanencia: la jornada se repetirá cada año. La pregunta técnica que definirá su valor no es cuántos árboles se planten, sino cuántos sobrevivan.

Qué es la Jornada Nacional de Reforestación y cómo operará

La presidenta Claudia Sheinbaum presentó la iniciativa el 5 de agosto en Palacio Nacional. Planteó que el ejercicio se institucionalice: un día al año dedicado a la restauración, con participación de gobernadores, la Jefatura de Gobierno capitalina y los municipios.

El arranque será en el Parque Nacional Izta-Popo, en Puebla. La coordinación recae en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, con la Comisión Nacional Forestal y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Concurren además Agricultura, Bienestar con Sembrando Vida, la Defensa Nacional, la Guardia Nacional, Marina, Servidores de la Nación e INJUVE. La colaboración se extiende a centros de investigación, universidades y organizaciones sociales.

El diagnóstico: 203 mil hectáreas deforestadas al año

El diagnóstico oficial es cuantificado:

  • 203,552 hectáreas deforestadas cada año.
  • 846,357 hectáreas afectadas anualmente por incendios forestales.
  • 62,038 hectáreas dañadas por plagas y enfermedades.
  • Tala ilegal, sin cifra asignada en el documento.

Alicia Bárcena, titular de Semarnat, señaló a la ganadería entre las causas principales de la pérdida de cobertura. Esa precisión importa: identifica un problema de cambio de uso de suelo, no solo de siniestros naturales.

Los ecosistemas forestales cubren 70 por ciento del territorio nacional. Conviene precisar el dato: esa proporción corresponde a la superficie forestal en sentido amplio, que incluye matorrales y zonas semiáridas, no únicamente bosques y selvas cerradas. México alberga 12 por ciento de la biodiversidad mundial y 60 por ciento de sus ecosistemas forestales pertenecen a ejidos y comunidades.

Especies nativas y drones: los dos componentes técnicos

El programa contempla 302 especies: 261 nativas, 41 endémicas y 19 listadas en la NOM-059-SEMARNAT-2010, que registra especies en riesgo. La clasificación de ecosistemas sigue los criterios de la CONABIO.

El uso de especies nativas es el acierto técnico más relevante. Las reforestaciones con especies introducidas fracasan con frecuencia y pueden desplazar vegetación local. Trabajar con material genético adaptado a cada sitio eleva de forma sustancial la probabilidad de establecimiento.

La jornada suma 1 millón 723 mil 895 semillas para siembra directa y 450 mil dispersadas mediante drones. La tecnología fue desarrollada por integrantes de la comunidad CONALEP. La dispersión aérea permite cubrir terrenos de difícil acceso, aunque su eficacia depende de la preparación previa del suelo.

Sembrando Vida como columna vertebral

La mayor parte de las plantas proviene de los viveros del programa Sembrando Vida. Columba Jazmín López Gutiérrez, secretaria de Agricultura, informó que la producción alcanzará 300 millones de plantas anuales.

El programa opera en 21 ecosistemas y trabaja tres estratos: forestal, frutal y milpa. En el componente maderable cultiva caoba y otras especies finas; en el comercial, cacao, café, papaya y guanábana, dentro de un conjunto de quince cultivos principales.

Este año se contempla la reforestación de 430 mil árboles, principalmente en Michoacán y Guerrero, vinculada a los Planes de Justicia para comunidades indígenas y al Plan Michoacán.

El indicador que faltará medir: la supervivencia

Aquí se ubica la observación técnica de fondo. La literatura internacional sobre restauración, sistematizada por la FAO, coincide en que el número de árboles plantados es un indicador de esfuerzo, no de resultado. La métrica válida es la tasa de supervivencia a tres y cinco años.

Campañas masivas en distintos países han registrado supervivencias inferiores al 50 por ciento cuando faltó mantenimiento posterior. Los factores críticos son conocidos: calidad del material vegetal, temporada de plantación, preparación del sitio, protección contra ganado y riego de auxilio en estiaje.

La jornada se realiza en agosto, dentro de la temporada de lluvias, lo cual favorece el establecimiento. El reto está en el año siguiente. Publicar los datos de supervivencia por entidad y por ecosistema sería la decisión que distinguiría este esfuerzo de los anteriores.

Meta 2030: 1,500 millones de plantas

La secretaria de Agricultura fijó el horizonte: plantar mil 500 millones de plantas y árboles hacia 2030. La jornada del 9 de agosto representa el punto de partida de esa trayectoria, alineada con la Década de las Naciones Unidas sobre la Restauración de Ecosistemas.

El alcance territorial incluye bosques templados y nublados, selvas húmedas y secas, matorrales, pastizales y manglares. Se intervendrán 37 Áreas Naturales Protegidas y 17 Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación.

El documento oficial reconoce la condición que sostiene todo lo demás: restaurar requiere organización comunitaria, coordinación institucional, financiamiento y vinculación con cadenas de valor. La economía forestal representa hoy 0.24 por ciento del PIB.

Cierre editorial

La restauración forestal es una de las pocas políticas públicas cuyos beneficios se distribuyen sin distinción. Regula el ciclo del agua, protege suelos, modera temperaturas urbanas y captura carbono. En un país donde 60 por ciento de los ecosistemas forestales pertenece a ejidos y comunidades, también es política de desarrollo territorial.

El diseño de la Jornada Nacional de Reforestación acierta en dos puntos: privilegia especies nativas y ancla la operación en núcleos agrarios. Ambas decisiones apuntan a permanencia, no a fotografía.

La prueba llegará después del domingo. Un ejercicio anual de plantación masiva se convierte en política de restauración únicamente si incorpora monitoreo verificable, presupuesto de mantenimiento y publicación abierta de resultados. Sembrar es el primer día del trabajo. Sostener lo sembrado durante cinco años es la tarea que define si el bosque existirá. Ese es el estándar con el que la ciudadanía debería evaluar la jornada en 2027.


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