Redes sociales soberanas para México | Oxígeno Puro MX

1er Foro Nacional Redes Sociales mas Humanas.


Salón de la Comisión Permanente Ing. Heberto Castillo Martínez

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Miguel Cantero plantea crear una infraestructura digital nacional con servidores en México, protección estratégica, transparencia algorítmica y datos bajo control de los ciudadanos.

Participantes en el Foro Nacional para Redes más Humanas realizado en la Cámara de Diputados
Participantes del foro sobre redes sociales más humanas realizado en la Cámara de Diputados. Foto: cortesía.

Ciudad de México.— México debe avanzar hacia un modelo de redes sociales más humanas, transparentes y soberanas, con infraestructura tecnológica propia y mecanismos que devuelvan a las personas el control sobre sus datos, planteó Miguel Cantero, director de Oxígeno Puro MX, durante su participación en un foro realizado en la Cámara de Diputados.

La propuesta parte de una premisa central: la soberanía nacional también debe extenderse al espacio digital, en un momento en que buena parte de la conversación pública, los datos personales y los algoritmos que determinan qué contenidos observan millones de mexicanos dependen de plataformas privadas extranjeras.

Durante su intervención, Cantero propuso que México desarrolle servidores nacionales y una infraestructura tecnológica soberana que permita reducir la dependencia de sistemas alojados fuera del país.

“Que los datos sean de las personas”.

El planteamiento busca que los usuarios puedan decidir de manera clara cuándo autorizan el uso comercial o institucional de su información, sin depender de extensos términos y condiciones difíciles de comprender.

Una red social mexicana

Uno de los planteamientos centrales consiste en abrir la discusión sobre la creación de una red social pública mexicana, concebida no como una plataforma de propaganda gubernamental, sino como una infraestructura digital nacional para la interacción entre ciudadanos, instituciones y sector privado.

El proyecto buscaría funcionar bajo principios de pluralidad, protección de datos, transparencia y libertad de expresión, con reglas públicas que impidan que el control tecnológico de la plataforma se traduzca en control sobre las opiniones de sus usuarios.

La propuesta considera además que los ciudadanos conserven la titularidad de su información y puedan decidir qué datos comparten, con quién y para qué finalidad.

El concepto apunta a desarrollar una especie de bóveda digital personal, mediante la cual cada usuario pudiera autorizar determinados accesos sin entregar de manera indiscriminada toda su información.

Servidores nacionales y protección estratégica

Cantero planteó también que la infraestructura crítica utilizada para este nuevo ecosistema digital se encuentre físicamente en México.

Dentro de la propuesta se contempla que determinados centros de datos puedan contar con protección estratégica del Estado e incluso resguardo físico en instalaciones federales de alta seguridad.

La eventual participación de las Fuerzas Armadas estaría enfocada en la protección física y estratégica de infraestructura crítica, mientras que cualquier acceso a los datos tendría que permanecer sujeto a controles civiles, jurídicos, constitucionales y tecnológicos.

Gobierno, empresas y ciudadanos

Otro componente plantea crear una arquitectura mediante la cual gobierno, iniciativa privada y ciudadanos puedan compartir determinados datos bajo estándares comunes, consentimiento verificable y rectoría del Estado.

La iniciativa privada tendría un papel relevante en el desarrollo de aplicaciones, inteligencia artificial, servicios digitales y nuevas soluciones tecnológicas, mientras que el Estado establecería las reglas necesarias para garantizar competencia, seguridad, soberanía y protección de derechos.

La rectoría estatal, bajo esta visión, no implicaría que el gobierno fuera propietario de la información personal, sino que tendría la responsabilidad de establecer un marco en el que los derechos ciudadanos prevalezcan sobre los intereses tecnológicos o comerciales.

Blockchain para auditar, no para controlar

La propuesta contempla también el uso de tecnologías criptográficas y blockchain para garantizar integridad, trazabilidad y mecanismos de auditoría.

La tecnología podría utilizarse para dejar constancia de autorizaciones, accesos o movimientos de información y permitir verificaciones sin necesidad de almacenar permanentemente datos personales sensibles dentro de una cadena de bloques.

El objetivo sería fortalecer la confianza de los ciudadanos mediante sistemas capaces de registrar cuándo una autorización existió, cuándo se produjo un acceso y si determinado documento o registro fue modificado.

Combate a las granjas de bots

La iniciativa incorpora además uno de los mayores desafíos de las redes sociales contemporáneas: las granjas de bots y las campañas coordinadas mediante cuentas falsas.

El modelo buscaría diferenciar claramente entre personas y sistemas automatizados.

Los bots legítimos utilizados, por ejemplo, para información sísmica, meteorológica, vial o de servicios públicos podrían continuar funcionando, pero tendrían que identificarse claramente como cuentas automatizadas.

En contraste, las redes creadas para simular respaldo ciudadano, alterar artificialmente tendencias o multiplicar determinadas narrativas podrían ser detectadas y limitadas.

Una persona debería valer por su participación y sus argumentos, no por su capacidad para operar diez mil identidades artificiales.

El objetivo no sería eliminar el anonimato ni los pseudónimos, sino impedir que estructuras automatizadas puedan hacerse pasar masivamente por ciudadanos reales.

Algoritmos más transparentes

La propuesta abre también el debate sobre quién decide lo que observan los usuarios.

Actualmente, buena parte de la información que aparece en las plataformas digitales depende de algoritmos diseñados y modificados por empresas privadas.

Una red mexicana podría permitir que cada persona elija cómo quiere organizar su contenido: cronológicamente, por temas, mediante recomendaciones personalizadas o a partir de modelos comunitarios.

También podría incorporar mecanismos de auditoría y transparencia para conocer los principios generales bajo los cuales determinados contenidos son recomendados, amplificados o reducidos en alcance.

Hacia una soberanía digital mexicana

El planteamiento no busca sustituir ni prohibir plataformas como Facebook, Instagram, TikTok, X o YouTube.

La propuesta consiste en que México cuente también con una alternativa tecnológica propia, capaz de operar infraestructura estratégica, proteger información y establecer reglas acordes con su legislación.

Durante décadas, la soberanía estuvo relacionada principalmente con territorio, recursos naturales, energía y telecomunicaciones.

La expansión de la inteligencia artificial, los centros de datos y las plataformas digitales abre ahora una nueva discusión: si los datos y los algoritmos se han convertido en recursos estratégicos, México también debe desarrollar capacidades propias para protegerlos.

México necesita redes más humanas porque detrás de cada cuenta debe volver a importar una persona; y necesita redes más soberanas porque detrás de cada dato debe existir un derecho.

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