2 de septiembre de 2026
Tecnología · G20
Centros de datos IA G20: Musk y Zuckerberg piden más energía
Los líderes tecnológicos solicitaron a los ministros del G20 facilitar la instalación de infraestructura para inteligencia artificial
Elon Musk, CEO de xAI y Tesla, y Mark Zuckerberg, CEO de Meta, coincidieron en la necesidad de expandir la infraestructura para inteligencia artificial durante el G20 Innovation Ministerial, celebrado en Chapel Hill, Carolina del Norte. Musk, quien participó de manera virtual junto a Zuckerberg, advirtió específicamente sobre un posible déficit de generación eléctrica conforme crezca la demanda de inteligencia artificial, mientras que ambos solicitaron a los ministros de tecnología de las principales economías del mundo facilitar la instalación de más centros de datos y garantizar el suministro energético necesario para sostener el crecimiento de la IA.
Centros de datos IA G20: el desafío energético
El G20 Innovation Ministerial, coorganizado por el Departamento de Comercio de Estados Unidos y la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, reunió a ministros y representantes de más de 20 países para discutir el futuro de la innovación tecnológica. Entre los temas centrales se encuentran las políticas de innovación, el despliegue de tecnologías orientadas a impulsar la prosperidad económica y el desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial.
Musk y Zuckerberg argumentaron que el crecimiento exponencial de la inteligencia artificial requiere una expansión significativa de los centros de datos y, con ellos, un aumento sustancial en el consumo de electricidad. Según reportes de la Agencia Internacional de Energía (IEA), el consumo energético de los centros de datos podría duplicarse para 2030, impulsado por la demanda de modelos de IA cada vez más grandes y complejos.
Durante su intervención virtual, Musk habría señalado que “la IA no puede crecer sin energía. Necesitamos una visión a largo plazo que garantice que la infraestructura energética esté a la altura de los desafíos tecnológicos”. Zuckerberg, por su parte, habría enfatizado la importancia de la colaboración público-privada para acelerar la construcción de centros de datos.
La postura de Estados Unidos: regulación mínima
En línea con el enfoque de la administración Trump, el gobierno de Estados Unidos habría instado a los participantes del G20 a mantener un enfoque de “manos fuera” en la regulación de la inteligencia artificial. Según una fuente de Reuters, el objetivo es promover la innovación sin trabas burocráticas, permitiendo que el mercado y la competencia guíen el desarrollo de la tecnología.
La postura estadounidense contrasta con la de otros países que han abogado por marcos regulatorios más estrictos para la IA, especialmente en áreas como la privacidad, la seguridad y el impacto laboral. Sin embargo, el consenso en Chapel Hill pareció inclinarse hacia la facilitación de la inversión en infraestructura como prioridad compartida.
México se posiciona como hub de centros de datos
En un movimiento paralelo, el Gobierno de México anunció en abril de 2026 una inversión de mil millones de dólares por parte de la empresa Flex para el desarrollo de centros de datos de inteligencia artificial en el país. La inversión, que se implementará entre 2026 y 2028 en Guadalajara, Jalisco; Aguascalientes, Aguascalientes, y Ciudad Juárez, Chihuahua, generará más de 5 mil empleos directos.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, destacó que esta inversión “genera una red de proveeduría muy amplia, con lo que México se convierte en un lugar estratégico para el desarrollo de tecnología y de centros de datos”. La presidenta Claudia Sheinbaum calificó la inversión como “muy importante para México” y subrayó el compromiso de su gobierno con la innovación y el desarrollo tecnológico.
El impacto global de la demanda de centros de datos
El debate en Chapel Hill refleja una preocupación global: la inteligencia artificial está transformando la economía y la sociedad, pero su crecimiento depende de una infraestructura física que consume enormes cantidades de energía. Según la IEA, el consumo de electricidad de los centros de datos ya representa aproximadamente el 1-2% del consumo mundial, y se espera que esta cifra aumente significativamente en los próximos años.
Los centros de datos no solo requieren electricidad para operar, sino también sistemas de refrigeración que consumen grandes volúmenes de agua. Esto plantea desafíos ambientales y de sostenibilidad que los gobiernos y las empresas deberán abordar de manera conjunta.
El futuro de la IA y la energía
La petición de Musk y Zuckerberg en el G20 subraya la urgencia de desarrollar políticas que garanticen el suministro energético para la IA. La inversión de Flex en México es un ejemplo de cómo los países pueden posicionarse como hubs tecnológicos atrayendo inversión extranjera para la construcción de centros de datos.
El G20 Innovation Ministerial concluyó con un llamado a la cooperación internacional para promover la innovación en IA y otras tecnologías emergentes, acelerar el avance científico y tecnológico, y fortalecer el apoyo público a estas tecnologías. Sin embargo, el desafío energético y de infraestructura sigue siendo una de las principales barreras para el crecimiento sostenido de la inteligencia artificial.
Cierre editorial
Energía e infraestructura: los cuellos de botella de la IA
El G20 Innovation Ministerial puso de manifiesto un desafío que va más allá de la tecnología: la inteligencia artificial necesita energía y centros de datos para crecer. La petición de Musk y Zuckerberg a los ministros del G20 refleja una realidad que las empresas tecnológicas enfrentan: la demanda de IA supera la capacidad de la infraestructura existente. Mientras Estados Unidos aboga por una regulación mínima, países como México están aprovechando la oportunidad para atraer inversiones y posicionarse como actores clave en el desarrollo de centros de datos. El desafío para los gobiernos será equilibrar la promoción de la innovación con la sostenibilidad ambiental y la seguridad energética, garantizando que el crecimiento de la IA no comprometa los recursos del futuro.
