17 SEP 2026
CIUDAD · MEDIO AMBIENTE
Minería devastó cerros de la Sierra de Santa Catarina
Décadas de extracción de materiales pétreos dañaron laderas de la Sierra de Santa Catarina; autoridades clausuraron 17 minas en Iztapalapa y Tláhuac.
Décadas de extracción de arena, grava y otros materiales pétreos transformaron las laderas de la Sierra de Santa Catarina, una franja volcánica ubicada entre Iztapalapa y Tláhuac. La explotación avanzó durante años sobre cerros como el Yuhualixqui y dejó afectaciones ambientales y urbanas que hoy son denunciadas por habitantes de la zona. En 2025, autoridades ambientales clausuraron 17 minas en ambas alcaldías al señalar que en la Ciudad de México no existe autorización para extraer materiales pétreos. Sin embargo, La Jornada documentó que en uno de los puntos la actividad continuó pese a los sellos, hasta que la alcaldía Iztapalapa suspendió accesos en agosto de 2026.
Sierra de Santa Catarina: décadas de extracción
La explotación de materiales para la construcción dejó una huella profunda en la Sierra de Santa Catarina. De acuerdo con el reportaje de La Jornada, la extracción acelerada de material pétreo, arenilla y grava redujo espacios de cultivo y estuvo asociada con la transformación urbana de las laderas.
Testimonios recabados por el diario ubican parte de esta actividad desde la década de 1960. En el volcán Yuhualixqui, habitantes de Lomas de San Lorenzo recuerdan que todavía hace alrededor de 35 años era posible subir por senderos hasta la cima, antes de que el avance de la explotación restringiera el acceso.
Información histórica citada por el periódico señala que la actividad llegó a abastecer una parte significativa de los materiales de construcción requeridos por la capital, mientras organizaciones vecinales exigían detener las canteras.
Clausuran 17 minas en Iztapalapa y Tláhuac
En 2025, la Secretaría del Medio Ambiente capitalina, mediante la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural y en coordinación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana, clausuró 17 minas ilegales en Tláhuac e Iztapalapa. Siete acciones correspondieron a reposición de sellos y diez a nuevas clausuras.
La autoridad ambiental sostiene que en la Ciudad de México no existe autorización para la extracción de materiales pétreos, por lo que cualquier actividad de ese tipo es ilegal. También advierte que la extracción de tezontle, basalto y arena elimina cubierta vegetal, desestabiliza laderas y modifica la infiltración natural del agua.
La mina del Yuhualixqui siguió operando
El reportaje de La Jornada documenta que la actividad en la mina del Yuhualixqui persistió después de las clausuras. El 17 de agosto de 2026, la alcaldía Iztapalapa colocó sellos de suspensión en distintos accesos y aseguró dos camiones cargados con material.
Mucio Israel Hernández Guerrero, director general de Gobierno y Protección Ciudadana de Iztapalapa, explicó al diario que las verificaciones se realizaron a partir de denuncias vecinales. Entre las afectaciones reportadas aparecen polvo, ruido, vibraciones, daños a la carpeta asfáltica, derrames de material y fracturas en al menos ocho viviendas de la calle Las Moras.
Un área natural protegida bajo presión
La Sierra de Santa Catarina se extiende entre Iztapalapa y Tláhuac y forma parte del suelo de conservación del oriente de la capital. La información ambiental de la Ciudad de México registra 21 polígonos de Área Natural Protegida que suman 748.55 hectáreas.
La zona conserva matorral xerófilo, pastizales y especies nativas, además de funcionar como espacio de infiltración y regulación ambiental. La extracción de materiales fragmenta hábitats, acelera la erosión y puede favorecer el azolvamiento durante la temporada de lluvias, de acuerdo con la autoridad ambiental.
Cierre editorial
El desafío de restaurar la Sierra de Santa Catarina
Las clausuras frenan puntos de extracción, pero no reparan por sí mismas el deterioro acumulado durante décadas. La recuperación de la Sierra de Santa Catarina plantea un reto de largo plazo que combina vigilancia ambiental, restauración de suelos y laderas, protección frente a nuevas ocupaciones y atención a las comunidades que viven junto a las zonas afectadas. La continuidad de actividades pese a sellos de clausura muestra, además, la importancia de que las medidas administrativas tengan seguimiento efectivo.
