
México ampliará su capacidad eléctrica en 32 mil MW; el 79% será de CFE. Proyectos como Oasis en BCS y Rafael Galván lideran la transición.
El gobierno de México presentó los avances de la estrategia de transición energética, que contempla la incorporación de 32 mil megawatts (MW) de nueva capacidad eléctrica al cierre del sexenio, de los cuales 22 mil MW (70%) provendrán de fuentes renovables. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) aportará el 79% de esa nueva capacidad, garantizando que el Estado mantenga la prevalencia con el 61% de la generación total. Para 2030, México alcanzará una generación de 410 millones de MWh, de los cuales 155 millones (38%) serán de tecnologías limpias. Proyectos emblemáticos como el Sistema Eléctrico Mulegé (Oasis) y la central fotovoltaica Rafael Galván Maldonado marcan el rumbo de la transición.

32 mil MW de nueva capacidad: la meta sexenal
El Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sector Eléctrico, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, tiene como meta agregar 32 mil MW de capacidad al Sistema Eléctrico Nacional. De esta cifra, 22 mil MW (70%) serán de tecnologías renovables, incluyendo solar, eólica, geotermia e hidrógeno verde. La CFE lidera este esfuerzo con 18 centrales fotovoltaicas y 17 eólicas en desarrollo, que suman 1,116 MW y 4,701 MW de capacidad asignada, respectivamente. El resto del componente renovable se cubrirá con 50 plantas fotovoltaicas adicionales y 2 termosolares híbridas.
La generación total pasará de 354 millones de MWh actuales a 410 millones en 2030, un crecimiento del 16%. Este incremento permitirá satisfacer la demanda creciente de energía, impulsada por el nearshoring y la electrificación de la economía, sin comprometer la estabilidad del sistema.

38% de energía limpia y cumplimiento del Acuerdo de París
El objetivo de generar el 38% de la electricidad a partir de fuentes renovables en 2030 representa un avance significativo para México en el cumplimiento de sus compromisos internacionales. La reducción del consumo de gas natural en el sector eléctrico, gracias al mayor peso de las renovables, disminuirá las emisiones de gases de efecto invernadero y reducirá la dependencia de combustibles fósiles importados.
La construcción de estas centrales renovables generará empleos, desarrollo regional y fomentará el contenido nacional en la cadena de suministro. La transición energética, enmarcada en el Plan México, busca no solo descarbonizar el sector, sino también generar beneficios sociales y económicos en las regiones donde se instalen los proyectos.

El Proyecto Oasis BCS: fotovoltaica e hidrógeno verde
Uno de los proyectos más emblemáticos es el Sistema Eléctrico Mulegé, denominado “Oasis”, en Baja California Sur. Actualmente, la península de Baja California cuenta con tres sistemas aislados (Baja California, Mulegé y Baja California Sur). El proyecto Oasis busca abastecer de manera independiente la zona de Mulegé mediante una combinación de energía fotovoltaica e hidrógeno verde. Una vez concluidas sus cuatro fases, será la central fotovoltaica más grande de América.
Este proyecto no solo garantizará el suministro eléctrico a las familias de la región, sino que también posicionará a México como un referente en soluciones energéticas innovadoras para zonas remotas.

Central fotovoltaica Rafael Galván Maldonado
Otro proyecto destacado es la central fotovoltaica Rafael Galván Maldonado, que contribuirá directamente a la meta del 38% de generación limpia para 2030. Esta central forma parte de la estrategia de la CFE para diversificar la matriz energética y reducir la huella de carbono del sector eléctrico. Proyectos como este demuestran que la transición energética en México avanza con paso firme.
Soberanía energética y transición justa
La estrategia de transición energética del gobierno federal se basa en tres pilares: soberanía nacional, sustentabilidad y justicia social. Al mantener a la CFE como la principal generadora de energía (61% de la generación total al final del sexenio), el Estado garantiza que los beneficios de la transición lleguen a toda la población, no solo a los grandes consumidores.
La construcción de centrales renovables en diversas regiones del país impulsará el desarrollo local, generará empleos y reducirá la dependencia de combustibles fósiles importados. México está demostrando que es posible crecer económicamente y al mismo tiempo cuidar el medio ambiente.
Cierre editorial
La estrategia de transición energética presentada por el gobierno de la presidenta Sheinbaum es ambiciosa pero alcanzable. Incorporar 22 mil MW de energía renovable en los próximos años no solo posiciona a México como un líder regional en la lucha contra el cambio climático, sino que también fortalece la soberanía energética del país. La CFE, como rectora del sector, garantiza que esta transición sea justa y que sus beneficios lleguen a todas las regiones.
Proyectos como Oasis en BCS y la central Rafael Galván demuestran que el país tiene la capacidad técnica y la voluntad política para transformar su matriz energética. El reto será mantener el ritmo de inversión, asegurar que los proyectos se ejecuten en tiempo y forma, y que la transición sea verdaderamente inclusiva. México se encamina hacia un futuro más limpio, más soberano y más justo.
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