Centros de datos europeos huyen de ciudades por electricidad

Centros de datos europeos se alejan de las ciudades en busca de electricidad barata para inteligencia artificial.

Los nuevos campus de IA se ubicarán a 175 km de los hubs, frente a 46 km en el pasado. La demanda de energía y la escasez de terreno reconfiguran el mapa digital del continente.

La inteligencia artificial está reconfigurando el mapa de los centros de datos en Europa. Los nuevos campus hyperscale dedicados a entrenar modelos de IA están abandonando las grandes ciudades y trasladándose a áreas rurales e industriales en busca de electricidad asequible y terrenos disponibles [1][4]. Según un análisis de JLL, las instalaciones planeadas entre 2026 y 2028 se ubicarán en promedio a 175 kilómetros de los principales hubs urbanos, una distancia casi cuatro veces mayor que los 46 kilómetros registrados en proyectos previos [7][10]. El cambio responde a la necesidad de contar con cientos de megavatios de potencia para alimentar los clusters de GPUs, una demanda que las ciudades como Londres, Frankfurt o Ámsterdam ya no pueden satisfacer [8].

El fin de la cercanía como criterio principal

Durante décadas, la ubicación de los centros de datos respondió a la necesidad de estar cerca de los usuarios finales para reducir la latencia. Los mercados de Frankfurt, Londres, Ámsterdam, París y Dublín (FLAP-D) se convirtieron en el epicentro de la infraestructura digital europea [4][12]. Sin embargo, la llegada de la inteligencia artificial ha cambiado las reglas del juego. Los campus de entrenamiento de IA no requieren una proximidad inmediata a los centros de consumo, pero sí demandan cantidades masivas de energía y agua para refrigeración [1][14].

JLL estima que los cuatro mayores proveedores de nube hyperscale del mundo gastarán 725 mil millones de dólares en 2026, un 77% más que en 2025, principalmente en infraestructura para IA [2][8]. Este volumen de inversión ha convertido el acceso a la electricidad en el factor determinante para la elección de los terrenos, desplazando a la demanda de los clientes como criterio principal de localización [2][11].

El desplazamiento en cifras y las nuevas regiones beneficiadas

Entre 2026 y 2028, la distancia media de los nuevos centros respecto a un gran hub será de 175 kilómetros, frente a los 46 kilómetros de los proyectos entregados entre 2022 y 2025 [7][10]. Los proyectos “greenfield” —construidos sobre terrenos vírgenes sin infraestructura previa— representarán el 39% del futuro pipeline europeo, comparado con apenas el 8% de los proyectos ya entregados [1][13]. Paralelamente, la proporción de centros en ubicaciones céntricas caerá del 13% al 5% [7][14].

Las regiones beneficiadas incluyen el norte de Suecia, la España rural, Portugal, Finlandia y otras áreas con economías energéticas favorables, acceso a energías renovables y climas fríos que reducen los costos de refrigeración [1][5][9]. La empresa de infraestructura para IA Nebius, por ejemplo, construye un centro de 310 MW en Lappeenranta, Finlandia, con un valor estimado de más de 10 mil millones de dólares, aprovechando los precios bajos de la energía y la red eléctrica robusta del país nórdico [5].

El costo de la desconexión urbana

Mientras las regiones rurales y periféricas atraen nuevas inversiones, los mercados tradicionales enfrentan limitaciones crecientes. El precio del suelo con conexión eléctrica en los hubs principales es, en promedio, de 2.36 millones de euros por megavatio de carga IT, frente a los 512,000 euros en áreas terciarias como Burdeos [1][7]. Ámsterdam, el mercado más caro, alcanza los 2.7 millones de euros por megavatio, seguido de Londres (2.6 millones) y Frankfurt (2.5 millones) [1][14].

A pesar de esta tendencia, los analistas advierten que los mercados centrales no desaparecerán, ya que la demanda de las empresas por infraestructura cloud y de colocation seguirá requiriendo presencia en las grandes ciudades [1][8]. Sin embargo, los nuevos desarrollos hyperscale se concentrarán en las periferias, donde los costos son más bajos y la conexión a la red eléctrica es más rápida.

Implicaciones para la política energética y el debate en México

El caso europeo evidencia un desafío global: la inteligencia artificial requiere una cantidad de energía que los sistemas eléctricos actuales no están preparados para suministrar en las zonas de mayor demanda. Para 2030, los centros de datos podrían consumir la mitad de la capacidad mundial [3][9]. En México, donde la presidenta Claudia Sheinbaum ha advertido sobre el alto consumo de agua y energía de estos centros, el ejemplo europeo subraya la importancia de una planeación territorial que priorice el bienestar de las comunidades y la sostenibilidad de los recursos.

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Cierre editorial

La migración de los centros de datos europeos hacia las periferias es un síntoma de la transformación que la inteligencia artificial impone sobre la infraestructura y la geopolítica. La electricidad, antes un insumo secundario, se ha convertido en el principal determinante de la ubicación de los nuevos campus hyperscale, desplazando a las ciudades que durante décadas fueron el corazón de la economía digital. Esta reconfiguración ofrece oportunidades para regiones menos desarrolladas, pero también plantea interrogantes sobre el uso de recursos naturales, la competencia por el agua y la energía, y la distribución de los beneficios económicos. Para México, que aspira a ser un actor relevante en la economía digital, el caso europeo es un recordatorio de que la soberanía energética y la planeación territorial deben estar en el centro de cualquier estrategia de desarrollo tecnológico.


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