28 · 08 · 2026
Cultura · FILUNI 2026
Angela Davis: “La desesperanza no es una opción”
La filósofa presentó “Abolición, feminismo, ¡ahora!” junto con Gina Dent y llamó a responder con organización ante el avance antifeminista.
La filósofa y activista Angela Davis llamó a rechazar la desesperanza y transformar la esperanza en organización colectiva durante un diálogo magistral celebrado en la UNAM. Acompañada por la académica Gina Dent y la directora del CIEG, Amneris Chaparro Martínez, presentó el libro Abolición, feminismo, ¡ahora!, escrito también con Erica R. Meiners y Beth E. Richie. Ante más de dos mil personas distribuidas en la Sala Miguel Covarrubias y espacios alternos del Centro Cultural Universitario, Davis sostuvo que un mundo mejor solo puede construirse mediante movimientos capaces de enfrentar el racismo, la violencia de género, el sistema carcelario y las estructuras económicas que los reproducen. “La desesperanza no es una opción”, afirmó.
La esperanza como práctica de organización
Davis situó su mensaje en un escenario internacional marcado por campañas antifeministas, movimientos antigénero y gobiernos que describió como semifascistas o fascistas. Frente a ese panorama, rechazó la pasividad y sostuvo que generar esperanza es una tarea central del activismo radical.
La esperanza, explicó, no consiste en aguardar un cambio, sino en convencer a otras personas de que un mundo mejor es posible y construir las condiciones para hacerlo realidad. La activista recordó que participa en movimientos sociales desde los 11 años y que esa experiencia colectiva ha sostenido su confianza en la transformación.
Gina Dent reforzó la idea al recuperar una frase de la organizadora Mariame Kaba: la esperanza es una disciplina. El planteamiento coloca el trabajo cotidiano, la cooperación y la continuidad de los movimientos por encima del optimismo abstracto.
La desesperanza no es una opción. Nosotros generamos esperanza.
Feminismo abolicionista: construir más allá del castigo
El diálogo giró alrededor de Abolición, feminismo, ¡ahora!, obra escrita por Davis, Dent, Erica R. Meiners y Beth E. Richie. El libro cuestiona que la cárcel y el castigo penal puedan resolver por sí mismos la violencia de género y la desigualdad.
Dent definió el feminismo abolicionista como un proyecto de construcción y desarrollo. Su propuesta busca atender las raíces de la violencia mediante justicia transformativa, cuidado comunitario y redistribución de recursos, en lugar de depender exclusivamente de la vigilancia y el encarcelamiento.
Davis sostuvo que la violencia institucional puede reproducir la violencia íntima. Por ello, planteó que el abolicionismo requiere pensar simultáneamente el racismo, el género, la clase, el colonialismo y el capitalismo racial.
Más de dos mil personas siguieron el diálogo
La presencia de Davis y Dent generó una convocatoria excepcional en el Centro Cultural Universitario. Parte del público comenzó a formarse desde las seis de la mañana para un encuentro programado doce horas después.
Los 700 lugares de la Sala Miguel Covarrubias se agotaron antes del inicio. La UNAM habilitó tres salas cinematográficas, la Sala Carlos Chávez y un espacio techado en la Explanada de la Espiga para transmitir el diálogo.
Gaceta UNAM calculó que más de dos mil personas siguieron la actividad desde los distintos espacios. Davis agradeció la energía del público y preguntó cómo convertirla en acciones capaces de enfrentar el feminicidio y otras formas de violencia estructural.
Un proyecto colectivo para transformar las instituciones
Davis explicó que la escritura del libro fue también un ejercicio de comunidad. Las cuatro autoras partían de una posición abolicionista común, pero debieron construir acuerdos entre perspectivas firmes y experiencias distintas.
Ese método forma parte del mensaje político de la obra: transformar las instituciones exige trabajo colectivo y capacidad para reconocer prácticas comunitarias que suelen quedar ocultas por el racismo y la segregación de género.
El diálogo concluyó con un llamado a conectar las luchas feministas, antirracistas y anticoloniales. Davis y Dent defendieron una idea de libertad que no se limita a reformar el castigo, sino que busca modificar las condiciones sociales que producen precariedad y violencia.
Perspectiva editorial
La esperanza política necesita organización y resultados
El mensaje de Davis evita presentar la esperanza como consuelo. La convierte en una práctica que demanda organización, memoria histórica y vínculos duraderos entre movimientos.
Su planteamiento también abre una discusión necesaria: cuestionar el sistema punitivo exige construir alternativas capaces de proteger a las víctimas, prevenir la violencia y responder con eficacia ante el daño.
La fuerza del feminismo abolicionista dependerá de traducir sus principios en instituciones comunitarias verificables, recursos públicos y mecanismos de justicia que garanticen seguridad sin reproducir exclusión, racismo o violencia estatal.
