La movilización, convocada por Morena, exigió un juicio político contra la gobernadora María Eugenia Campos por permitir la participación de agentes extranjeros en territorio nacional fuera de los mecanismos legales establecidos.

La soberanía no se defendió en los escritorios del poder. Se defendió caminando bajo un sol abrasador por las calles de Chihuahua. El domingo 17 de mayo de 2026, más de 20 mil personas se congregaron en la glorieta de Pancho Villa para marchar hacia el Palacio de Gobierno. La movilización fue convocada por Morena tras el operativo del 19 de abril en la Sierra Tarahumara, donde perdieron la vida dos presuntos agentes de la CIA y dos ciudadanos mexicanos durante el desmantelamiento de un narcolaboratorio. El partido acusa al gobierno estatal de haber permitido la participación de agentes extranjeros en territorio nacional fuera de los mecanismos establecidos por la Ley de Seguridad Nacional. Campesinos, mujeres indígenas, estudiantes, maestros y familias enteras recorrieron más de dos kilómetros para exigir respeto a la patria y juicio político contra la gobernadora María Eugenia Campos Galván.

Contexto de una movilización histórica
La marcha tuvo su origen en los hechos ocurridos la madrugada del 19 de abril de 2026. Ese día, un vehículo cayó por un barranco en una zona remota de la Sierra Tarahumara y explotó. Cuatro personas perdieron la vida: dos presuntos integrantes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos y dos ciudadanos mexicanos. El Gabinete de Seguridad Nacional informó posteriormente que los agentes estadounidenses no tenían permiso para operar en territorio mexicano. La Ley de Seguridad Nacional establece que los agentes extranjeros solo pueden operar bajo autorización expresa, sin ejercer funciones de autoridad y sin participar en operativos, detenciones o investigaciones. La revelación generó una crisis política entre el gobierno federal y la administración estatal. La renuncia del fiscal general de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, ocurrida el 27 de abril, no logró contener el malestar social.

Una marcha que unió a sectores diversos
La crónica del medio Contralínea documentó la diversidad del contingente. A la glorieta de Pancho Villa llegaron campesinos con sombreros norteños, mujeres indígenas con faldas largas bordadas, jóvenes, maestros y adultos mayores. Muchos viajaron desde municipios alejados. La movilización se realizó bajo un calor intenso que superó los 35 grados centígrados. Las banderas mexicanas ondeaban por todas partes. Los asistentes coreaban consignas como “¡Fuera Maru!”, “La patria no se vende” y “México se respeta”. Luis Adame, uno de los participantes, explicó su motivación: “Somos mexicanos y amamos a nuestro país. No es bueno que otro país venga a intervenirnos”. Valentín García, originario de Ciudad Juárez, fue más directo: “Lo que está demostrando este gobierno es que está vendiendo nuestro país”.

Hartazgo social más allá de la soberanía
La movilización también fue un canal para expresar otros malestares acumulados. Los asistentes manifestaron su inconformidad por la inseguridad, la falta de transporte público y el deterioro de los servicios de salud. Valentín García reclamó: “¿Dónde está el dinero? ¿Por qué las ciudades están peor?”. Andrea Quezada, maestra y participante, expresó una preocupación generacional: “Tenemos un estado con muchas necesidades. Desde la juventud también queremos demostrar que esta lucha nos corresponde”. La marcha se mantuvo pacífica durante todo el recorrido. No hubo presencia visible de cuerpos antimotines. Apenas un par de agentes de tránsito redirigían los automóviles mientras el contingente ocupaba las avenidas de manera ordenada. La ciudad reaccionó con una mezcla de apoyo y molestia. Algunos automovilistas hacían sonar el claxon. Otros respondían con gritos desde sus vehículos.

Anuncio de juicio político y cierre con el Himno Nacional
Al llegar al Palacio de Gobierno, la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, anunció que impulsarán un juicio político contra la gobernadora, respaldado por firmas ciudadanas. Montiel acusó a Campos Galván de haber cedido el poder a agentes extranjeros y criticó su ausencia en las reuniones de seguridad con la presidenta Claudia Sheinbaum. También señaló que Chihuahua encabeza las cifras de homicidios mientras el gobierno estatal permanece alejado de las problemáticas de la entidad. El acto cerró con un momento de alto simbolismo. Miles de voces entonaron el Himno Nacional. La estrofa “Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo” resonó con una gravedad distinta. No era solo un acto protocolario. Era la expresión de un sentimiento colectivo que atravesó toda la jornada.

Implicaciones para el desarrollo nacional
La movilización en Chihuahua trasciende el ámbito local. La presencia de agentes extranjeros sin autorización en territorio nacional toca un principio fundamental del Estado mexicano: la soberanía consagrada en la Constitución. La Fiscalía General de la República abrió dos investigaciones para esclarecer los hechos y deslindar responsabilidades. Citó a declarar a 50 funcionarios. El caso también pone a prueba los mecanismos de coordinación entre los tres niveles de gobierno en materia de seguridad. El Plan México contempla fortalecer las capacidades institucionales y garantizar que la inversión y el desarrollo ocurran en un marco de legalidad y respeto a la soberanía. La exigencia ciudadana expresada en las calles de Chihuahua es consistente con esa visión: un país donde la ley se aplique por igual y donde ninguna autoridad estatal pueda pactar al margen del orden constitucional.
Cierre editorial
La marcha del 17 de mayo en Chihuahua dejó una imagen que resume el momento político del estado y del país. Más de 20 mil personas caminaron bajo un sol inclemente para defender una idea que parecía abstracta y que de pronto se volvió urgente: la soberanía nacional. No fue una movilización partidista, aunque la convocatoria partió de un partido político. Fue una expresión ciudadana que articuló el enojo por un agravio concreto con el hartazgo acumulado por carencias estructurales. El anuncio de un juicio político contra la gobernadora y la apertura de investigaciones por parte de la FGR son pasos institucionales relevantes. Pero la verdadera fuerza de lo ocurrido en Chihuahua reside en la convicción de miles de personas de que la patria no es una palabra vacía, sino algo que también puede defenderse caminando. La prosperidad compartida solo será posible si el Estado mexicano garantiza que la soberanía no se negocia ni se delega.
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