Pekín exige el fin del bloqueo y critica cargos penales contra Raúl Castro en medio de tensiones diplomáticas en América Latina.

El gobierno de China manifestó su firme rechazo a las acciones legales de Estados Unidos contra el expresidente cubano Raúl Castro. Durante un evento conmemorativo por los 95 años del líder revolucionario, Pekín defendió la soberanía de la isla y exigió el cese inmediato del bloqueo financiero y comercial impuesto por Washington. La postura responde a un contexto de creciente presión estadounidense, que incluye acusaciones de patrocinio al terrorismo y la permanencia de Cuba en una lista de sanciones. Con este respaldo, China refuerza su papel como contrapeso geopolítico en la región, al tiempo que critica lo que considera un abuso de los mecanismos legales internacionales.
Un punto de inflexión en las tensiones
La reciente escalada comenzó con declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien acusó a Cuba de “patrocinar el terrorismo” y de albergar instalaciones de inteligencia de China y Rusia. Durante una audiencia en el Senado, Rubio justificó la decisión del gobierno de Donald Trump de mantener a la isla en la lista de países patrocinadores del terrorismo, una medida que ha sido duramente criticada por La Habana y sus aliados. Las acusaciones incluyeron señalamientos sobre el apoyo de Cuba a grupos como el ELN y las FARC en Colombia. Este endurecimiento de la retórica ha elevado las tensiones diplomáticas y colocado a Cuba en el centro del debate hemisférico sobre seguridad y soberanía.
Rechazo contundente de China
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, rechazó categóricamente las acusaciones estadounidenses. “Fabricar excusas y difundir rumores y difamaciones no puede justificar el brutal bloqueo ni las sanciones ilegales de EE. UU. contra Cuba”, declaró en una conferencia de prensa. Mao Ning reiteró el firme apoyo de Pekín a la defensa de la soberanía y la seguridad nacional de la isla, instando a Washington a escuchar a la comunidad internacional y poner fin “de inmediato y de forma completa” al bloqueo económico. Esta postura refleja una línea de acción consistente de China en foros multilaterales, donde ha votado reiteradamente a favor de resoluciones de la ONU que exigen el levantamiento de las sanciones contra Cuba.
Defensa de la soberanía cubana y legado histórico
El respaldo chino también incluyó una crítica directa a los cargos penales presentados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Raúl Castro, relacionados con el derribo de dos aeronaves civiles en la década de 1990. Pekín calificó la medida como un “claro abuso de los mecanismos legales internacionales” y exigió su cese. Por su parte, el embajador de Cuba en Pekín, Alberto Blanco, agradeció el apoyo y denunció las acusaciones como una “infamia moral” sin validez legal. Blanco recordó que las aeronaves derribadas pertenecían a organizaciones que violaron el espacio aéreo cubano y afirmó que las presiones imperiales no doblegarán la resistencia del pueblo cubano.
El bloqueo económico como eje de la discordia
Más allá de las acusaciones políticas, el fondo del conflicto sigue siendo el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos. China ha señalado en repetidas ocasiones que estas sanciones unilaterales han causado graves daños a la economía cubana y al bienestar de su población. La administración Trump ha endurecido aún más la presión con nuevas restricciones y un bloqueo petrolero que, según las autoridades cubanas, ha agravado la crisis energética en la isla. Pekín ha instado a Washington a reemplazar las medidas coercitivas por el diálogo respetuoso, en línea con los principios de la Carta de la ONU.
Reconfiguración geopolítica y oportunidades para México
Este nuevo capítulo de tensiones entre potencias se desarrolla en un contexto de creciente competencia global. El respaldo de Pekín a la isla fortalece la idea de un orden mundial más polarizado, donde América Latina se vuelve un escenario clave. La situación abre oportunidades y retos para la política exterior mexicana. México, miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, tiene la capacidad de promover canales diplomáticos que prioricen los principios de no intervención y solución pacífica de controversias. La región requiere una voz equilibrada que defienda el derecho internacional sin caer en alineamientos automáticos, una posición que México puede capitalizar para reforzar su liderazgo regional.
Cierre editorial
La reacción de China ante las acusaciones estadounidenses demuestra que la pugna geopolítica por la influencia en América Latina está lejos de resolverse. El sólido respaldo a Cuba no es un gesto simbólico, sino una declaración estratégica sobre el orden global. Para México, este escenario implica mantener una política exterior activa, basada en principios y diálogo, que proteja sus intereses sin quedar atrapado en dinámicas de confrontación entre grandes potencias. La región necesita menos bloqueos y más entendimiento.
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