Economía mexicana muestra fortaleza: IED y empleo récord.

México capta 41 mmd en inversión extranjera, alcanza 22.8 millones de empleos formales y baja la inflación a 3.6%, según datos oficiales a julio de 2026.

La economía mexicana atraviesa un momento de consolidación estructural. Los indicadores presentados por la Secretaría de Hacienda el 8 de julio de 2026 confirman una tendencia sostenida. México captó 40.9 mil millones de dólares en Inversión Extranjera Directa durante 2025. Con ello se mantiene entre los diez países que más capital atraen en el mundo. El empleo formal, los salarios, las exportaciones y el consumo interno avanzan de manera simultánea. Estos resultados no son aislados. Reflejan una arquitectura económica que combina estabilidad macroeconómica, integración comercial con América del Norte y una política de recuperación salarial sin precedentes recientes.

Inversión extranjera: México en el radar global

Los datos de la UNCTAD colocan a México en la décima posición mundial por captación de IED en 2025. El país recibió 40.9 mil millones de dólares, por encima de India, Suecia, Francia y Japón. Solo economías de mayor escala, como Estados Unidos, China o Alemania, superan esa cifra.

Este posicionamiento tiene un valor estratégico claro. La relocalización de cadenas productivas sigue favoreciendo al territorio nacional. La cercanía con el mercado estadounidense, el marco del T-MEC y la disponibilidad de talento sostienen ese atractivo. El reto ahora es convertir la captación de capital en desarrollo regional equilibrado.

Empleo formal y salarios: la base social del crecimiento

El mercado laboral muestra su mejor desempeño histórico para un mes de junio. Los puestos registrados ante el IMSS alcanzaron 22.8 millones, un máximo para ese periodo. La tasa de desempleo se ubicó en 2.7%, la segunda más baja entre los países de la OCDE. Solo Japón registra un nivel inferior.

El componente salarial refuerza esta tendencia. El salario promedio de cotización llegó a 669 pesos diarios, con un aumento anual de 6.4%. Además, el salario mínimo acumula una recuperación real de 125% frente a 2018. Ninguna otra economía de la OCDE registra un avance comparable. Esta combinación de empleo alto y salarios crecientes fortalece el mercado interno y reduce la desigualdad estructural.

Comercio exterior: integración que rompe récords

La relación económica con Estados Unidos alcanzó su punto más alto. El intercambio bilateral sumó 839 mil millones de dólares en los últimos doce meses. México consolidó su posición como principal origen de las importaciones estadounidenses, con 17.4% del total. China descendió a 7.5% y Canadá se ubicó en 11.7%.

Las exportaciones totales también marcaron un récord histórico de 723 mil millones de dólares. Su crecimiento anual se aceleró hasta 15.6% en mayo de 2026. Esta dinámica confirma que la integración norteamericana es hoy el motor externo más sólido del país. Mantenerla exige certidumbre regulatoria, infraestructura logística y una revisión exitosa del T-MEC.

Inversión, consumo e inflación: señales de recuperación interna

La inversión total volvió a terreno positivo. Creció 5.9% anual en abril de 2026, su mejor resultado desde julio de 2024. Tras un año de contracción, la formación de capital retoma impulso. El consumo privado acompaña esa recuperación con un avance de 2.1% en su promedio anual.

La actividad económica general alcanzó un nuevo máximo, con un crecimiento acumulado de 2.1% en el año. La actividad industrial repuntó a su mayor nivel desde octubre de 2024. En paralelo, la inflación descendió a 3.6%, su menor registro en ocho meses. Este entorno de precios estables amplía el margen para reducir tasas de interés y abaratar el crédito productivo.

Enfoque estratégico: del dato coyuntural al proyecto nacional

Estos indicadores adquieren sentido pleno dentro del Plan México y la visión de prosperidad compartida. La captación de IED debe orientarse hacia sectores de alto valor: semiconductores, electromovilidad, energías limpias y economía digital. El empleo formal récord ofrece la base para elevar la productividad mediante capacitación tecnológica.

La recuperación salarial, por su parte, no es solo un dato social. Es una política de expansión del mercado interno que reduce la dependencia exclusiva del ciclo externo. El desafío estructural persiste: cerrar las brechas regionales entre el norte exportador y el sur en desarrollo. Los polos de bienestar y los corredores logísticos serán decisivos para distribuir mejor los beneficios del crecimiento.

Cierre editorial

La fortaleza económica que muestran las cifras de 2026 es un punto de partida, no una meta cumplida. México dispone hoy de condiciones excepcionales: estabilidad de precios, empleo pleno, integración comercial profunda e inversión en recuperación. La tarea de largo plazo consiste en transformar esa solidez coyuntural en capacidades permanentes. Ello requiere educación técnica, infraestructura hídrica y energética, y un Estado de derecho confiable para la inversión.

La historia económica enseña que los ciclos favorables se desperdician cuando falta visión estructural. La oportunidad de esta década exige que gobierno, sector productivo y sociedad actúen con perspectiva de país. La prosperidad compartida no se decreta: se construye con decisiones consistentes, datos verificables y horizonte de futuro.


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