FRANK AGUIRRE: LAS AUDIENCIAS TAMBIÉN TIENEN DERECHOS.

Con su habilidad para comunicar, el Dr. Frank Aguirre defendió el derecho de las audiencias a estar bien informadas y advirtió sobre los riesgos de la exposición excesiva a pantallas durante la infancia.

La Paz, B.C.S.— Libertad de expresión, derecho a la información y protección de las infancias. Para el Dr. Frank Aguirre, estos derechos no tienen por qué enfrentarse entre sí, sino formar parte de una misma conversación sobre cómo construir una sociedad mejor informada y, especialmente, cómo proteger a quienes todavía no tienen herramientas para protegerse por sí mismos.

Durante su participación en radio, Aguirre abordó el debate en torno al derecho a las audiencias, particularmente la importancia de que quienes consumen contenidos puedan distinguir con claridad entre información, opinión y publicidad.

“No se trata de quitarle derechos a quien tiene el micrófono; se trata de reconocer que quien está del otro lado también tiene derechos”, señaló.

El médico y comunicador sostuvo que garantizar derechos a las audiencias no significa limitar la libertad editorial de los medios ni establecer censura previa.

“Yo estoy del lado de la libertad de expresión, completamente. Pero también estoy del lado del derecho de la gente a estar bien informada. No son derechos enemigos. Una democracia fuerte necesita periodistas libres y audiencias con derechos”, afirmó.

Para Aguirre, la discusión cobra una dimensión todavía más importante cuando se habla de niñas, niños y adolescentes en redes sociales.

Como médico y como padre de una niña menor de dos años, señaló que existe una preocupación creciente por los efectos que una exposición excesiva a dispositivos digitales puede tener durante las primeras etapas del desarrollo.

Aguirre hizo referencia a investigaciones científicas recientes que han encontrado asociaciones entre una mayor exposición a pantallas durante la primera infancia y cambios en estructuras y funciones relacionadas con el desarrollo cerebral, así como posibles impactos en habilidades cognitivas y sociales.

“Como médico y como padre, me preocupa qué estamos haciendo con el cerebro de nuestros niños durante sus primeros años de vida”, expresó.

El planteamiento, aclaró, no significa demonizar la tecnología ni pretender aislar a las nuevas generaciones del mundo digital. La discusión, dijo, debe centrarse en la edad de los usuarios, el tiempo de exposición, el tipo de contenido, el acompañamiento de madres y padres y los mecanismos mediante los cuales las plataformas capturan la atención de los menores.

“Esto no se trata de quitarle la tecnología a los niños. Se trata de preguntarnos qué tecnología, durante cuánto tiempo, para qué y bajo qué acompañamiento.”

Por ello, consideró necesario que el debate público deje atrás los extremos: ni censurar indiscriminadamente, ni asumir que las plataformas digitales deben operar sin responsabilidades frente a las infancias.

“Proteger a nuestros niños no significa quitarles libertad. Significa reconocer que hay etapas de la vida en las que los adultos tenemos la responsabilidad de poner límites.”

Desde su perspectiva, tanto el derecho a las audiencias como la regulación de redes sociales para menores forman parte de una discusión más amplia sobre el tipo de sociedad que se quiere construir.

“Podemos defender la libertad de expresión y al mismo tiempo defender a nuestros niños. No son causas contradictorias.”

Porque, para el médico y padre sudcaliforniano, la pregunta no es si nuestros hijos van a vivir con tecnología. La pregunta es qué relación queremos que tengan con ella.

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