7 de septiembre de 2026
Tecnología · Innovación
México traza su Plan Nacional de Inteligencia Artificial
La inteligencia artificial entra en una estrategia de Estado con talento, regulación, software público, centros de datos y la supercomputadora Coatlicue.
México busca pasar de la adopción dispersa de herramientas digitales a una política de Estado en inteligencia artificial. El Plan Nacional de Inteligencia Artificial articula regulación, formación de talento, desarrollo de software público e infraestructura propia para fortalecer capacidades tecnológicas nacionales. El documento organiza la estrategia alrededor de tres pilares: un marco ético y legal; capacidades mediante talento y software público; e infraestructura estratégica para la soberanía tecnológica. Entre sus proyectos aparecen el Centro Público de Formación en IA, la Fábrica de IA, la supercomputadora Coatlicue y una red nacional de centros de datos. La propuesta coloca el interés público, los derechos y la soberanía tecnológica como criterios para orientar su implementación.
Inteligencia artificial como política de Estado
El planteamiento central del documento es que la IA no debe reducirse a incorporar herramientas aisladas. Su uso tendría que formar parte de una política integral de capacidades públicas y acompañar distintas etapas de la acción gubernamental.
El Plan identifica aplicaciones potenciales en atención ciudadana, fiscalización, salud, educación, emergencias, planeación territorial y mejora regulatoria. También establece preguntas sobre los datos utilizados, la supervisión humana, los riesgos y los mecanismos disponibles para corregir errores.
La estrategia se sostiene en tres componentes interdependientes. La infraestructura requiere personal especializado; el desarrollo de capacidades necesita reglas claras; y el marco ético y legal exige instituciones capaces de aplicarlo.
Ese enfoque amplía el concepto de soberanía tecnológica. Para el Plan, no basta con disponer de infraestructura nacional: México necesita conocimiento, reglas, instituciones y recursos para orientar el desarrollo tecnológico conforme al interés público.
Talento y software para desarrollar capacidades propias
Uno de los componentes centrales es el Centro Público de Formación en Inteligencia Artificial. El programa articula gobierno, instituciones educativas y empresas tecnológicas para formar especialistas en IA, análisis de datos, programación Java, nube y ciberseguridad.
El documento señala que su primera generación cuenta con 10 mil estudiantes y proyecta capacidad para certificar anualmente a 25 mil personas. También contempla que sus egresados puedan incorporarse a proyectos públicos como la Fábrica de IA.
Presidencia presentó el Centro en noviembre de 2025 y explicó entonces que su primera generación tendría 10 mil estudiantes. El Gobierno planteó extender la formación mediante plataformas digitales y certificaciones públicas y privadas.
La Fábrica de IA aparece como el siguiente eslabón: transformar conocimiento especializado en soluciones tecnológicas aplicables a problemas gubernamentales. El objetivo es crear un circuito entre capacitación, desarrollo tecnológico y necesidades públicas.
Coatlicue y la infraestructura para la soberanía tecnológica
La infraestructura constituye el tercer gran componente. El proyecto más ambicioso es Coatlicue, definida en el documento como la primera supercomputadora pública del país.
El Plan contempla una inversión aproximada de 6 mil millones de pesos y una capacidad de procesamiento de 314 petaflops. Su arquitectura proyecta 14 mil 480 unidades de procesamiento gráfico y su instalación se plantea en el campus Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional.
Coatlicue estaría disponible para investigadores, universidades y centros de investigación, además de ofrecer capacidad de cómputo a la industria nacional. Sus aplicaciones previstas incluyen modelación climática, agricultura, energía, análisis fiscal y aduanero, salud, movilidad e investigación científica.
El Gobierno también plantea una red nacional de centros de datos. El nodo de Aguascalientes recibió una inversión de siete millones de dólares para ampliar su capacidad, mientras que Tulancingo incorporaría cómputo de gran escala, almacenamiento y conectividad.
La meta es consolidar progresivamente servicios digitales federales sobre infraestructura soberana y reforzar la protección de la información pública.
Derechos y regulación de la inteligencia artificial
El desarrollo de infraestructura y capacidades tiene un componente normativo. Los Principios de Chapultepec, presentados en enero de 2026, funcionan como el primer marco ético oficial del Gobierno de México para orientar sistemas de IA en el ámbito público.
Entre sus criterios se establece que la IA debe ampliar derechos, mantener responsables humanos detrás de las decisiones y evitar automatizar determinaciones que no puedan explicarse.
El Plan propone además desarrollar un marco legal federal basado en transparencia, explicabilidad, licitud, no discriminación, proporcionalidad, supervisión humana y corresponsabilidad. Sin embargo, el propio documento precisa que la definición de derechos y obligaciones corresponderá al proceso legislativo posterior.
Por ello, esta parte de la estrategia debe entenderse como una ruta regulatoria y no como un régimen jurídico ya vigente.
Cierre editorial
De consumidor tecnológico a desarrollador de capacidades
El desafío del Plan Nacional de Inteligencia Artificial estará en convertir proyectos y principios en capacidades institucionales sostenibles y evaluables. El propio documento reconoce que la velocidad del cambio tecnológico obliga a revisar periódicamente prioridades, indicadores e instrumentos.
La apuesta de fondo es que México no permanezca únicamente como receptor de tecnologías desarrolladas bajo prioridades externas. La inteligencia artificial se plantea como una herramienta para mejorar servicios públicos, desarrollar conocimiento propio y fortalecer la capacidad tecnológica del Estado.
Si Coatlicue, la formación especializada, la Fábrica de IA, los centros de datos y el futuro marco regulatorio logran articularse, México dispondría de una base más amplia para desarrollar soluciones propias. El resultado dependerá de ejecución, financiamiento, evaluación, formación continua y capacidad institucional para mantener el interés público como eje de la transformación tecnológica.
Fuentes
- Plan Nacional de Inteligencia Artificial, documento base.
- Presidencia de la República — Centro Público de Formación en Inteligencia Artificial
- Presidencia de la República — Supercomputadora Coatlicue
- Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones — Agenda de Inteligencia Artificial
