
Ciudad de México | 22 de febrero de 2026.
La relación entre México y China atraviesa un punto de inflexión: mientras el intercambio comercial se expande y los productos chinos consolidan su presencia en el mercado mexicano, el Gobierno federal puso en marcha desde el 1 de enero de 2026 un nuevo esquema arancelario de 5% a 50% para 1,463 fracciones de mercancías provenientes de países sin tratado de libre comercio con México —con China como principal afectado— en una medida que combina política industrial, recaudación y cálculo geopolítico ante la revisión del T-MEC/USMCA.
Un comercio grande… y profundamente asimétrico.
El telón de fondo es un desequilibrio que se volvió estructural. En 2024, México registró un déficit comercial récord con China de 119,858 millones de dólares, resultado de importaciones por 129,795 millones frente a exportaciones por 9,937 millones, de acuerdo con datos oficiales reportados por la prensa económica.
El fenómeno no es marginal: análisis del Banco de la Reserva Federal de Dallas estima que las exportaciones chinas a México ya representan alrededor de 21% de las importaciones mexicanas, generando un superávit chino cercano a 120,000 millones de dólares en 2024.
En el detalle, México vende principalmente insumos y materias primas (por ejemplo, minerales de cobre y concentrados), mientras compra bienes manufacturados de alto volumen como teléfonos móviles y equipo eléctrico/electrónico. En noviembre de 2025, México exportó a China 958 millones de dólares e importó 10,700 millones, con un saldo mensual de -9,742 millones.
El “muro” arancelario: de la señal política al golpe sectorial.
El nuevo marco arancelario quedó formalizado en el Diario Oficial de la Federación, con entrada en vigor el 1 de enero de 2026. El decreto, además, faculta a la Secretaría de Economía para instrumentar mecanismos que garanticen el abasto de insumos “en condiciones competitivas” para importaciones desde países sin TLC.
La aprobación legislativa se aceleró a finales de 2025 y abarca sectores que van de textiles y calzado a autopartes, electrodomésticos, plásticos y siderurgia. En el Congreso, incluso los críticos advirtieron que el ajuste podría trasladarse a precios al consumidor y tensionar cadenas productivas dependientes de insumos importados.
La medida no surgió de la nada. En diciembre de 2024, el Gobierno ya había aplicado un aumento de aranceles a importaciones textiles (hasta 35%), en una estrategia que —según el análisis periodístico— buscó contener prácticas desleales y, al mismo tiempo, enviar una señal hacia Washington en pleno debate sobre “triangulación” de mercancías asiáticas.
Pekín responde; México abre la puerta al diálogo.
China reaccionó con dureza. Tras la aprobación en el Senado, un portavoz del Ministerio de Comercio pidió a México “corregir” lo que calificó como prácticas de unilateralismo y proteccionismo, y recordó que Pekín mantiene investigaciones vinculadas a medidas restrictivas mexicanas.
En paralelo, la presidenta Claudia Sheinbaum planteó una “mesa de trabajo de alto nivel” para procesar las diferencias comerciales y sostuvo que el objetivo es fortalecer la economía mexicana sin romper la relación bilateral. De acuerdo con lo reportado, Marcelo Ebrard comunicó al embajador chino que las medidas responden a un “legítimo interés nacional” y no a presiones externas.
Inversión china: crece, pero aún es pequeña frente a EE UU y el G7.
Aunque el debate público suele centrarse en la “ola” china, los datos oficiales muestran una realidad más matizada. En 2024, la Inversión Extranjera Directa (IED) registrada desde China hacia México fue de 710 millones de dólares, con concentración en Ciudad de México y algunos estados industriales.
Un análisis de la Fed de Dallas agrega que, aun con crecimiento rápido, la IED china sigue siendo modesta frente a la estadounidense: el acumulado neto desde China habría sumado 2,300 millones de dólares entre 2017 y 2024 (3,200 millones si se incluye Hong Kong), mientras la inversión de EE UU en el mismo periodo se ubica en un orden de magnitud muy superior. El mismo estudio advierte que las cifras oficiales pueden subestimar la presencia china por estructuras de inversión vía filiales offshore.
Washington, nearshoring y la revisión del T-MEC: el triángulo que redefine todo.
El contexto norteamericano es decisivo. En 2025, México alcanzó un récord exportador hacia EE UU (534,874 millones de dólares) y se mantuvo como su principal socio comercial, en un reacomodo de cadenas de suministro alimentado por la rivalidad EE UU–China y el “nearshoring”.
Pero el mismo éxito incrementa el escrutinio: la discusión sobre China aparece como tema “fantasma” de la revisión del USMCA/T-MEC en 2026. Un issue brief del Baker Institute resume el dilema: China no estará en la mesa, pero su comercio e inversión estarán en la mente de los negociadores, sobre todo en reglas de origen y coordinación de políticas comerciales.
En esa lógica, el “muro” arancelario mexicano se lee no sólo como defensa industrial, sino como un movimiento para llegar a la revisión del tratado con señales claras de control sobre importaciones desde economías sin TLC.
Riesgos y efectos: ¿protección inteligente o costo inflacionario?
El debate interno está abierto. Un análisis de Expansión describe la medida como un “arma de doble filo”: el Gobierno promete proteger empleos, incentivar sustitución de importaciones y aumentar recaudación, mientras especialistas alertan por el encarecimiento de bienes y por impactos en competitividad de industrias que dependen de insumos asiáticos.
La tensión central es técnica y política a la vez: si México endurece demasiado, puede elevar costos en cadenas productivas integradas; si endurece poco, enfrenta presión de EE UU y se mantiene el déficit con China.
- Déficit México–China (2024): 119,858 mdd (importaciones 129,795 mdd; exportaciones 9,937 mdd).
- Participación estimada de China en importaciones de México (2024): ~21%.
- Aranceles México a países sin TLC: 5%–50% para 1,463 fracciones; vigentes desde 1 enero 2026 (DOF).
- IED registrada desde China a México (2024): 710 mdd.
- Noviembre 2025 (México–China): exportaciones 958 mdd; importaciones 10,700 mdd; saldo -9,742 mdd.
OXÍGENO PURO
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