27 · 08 · 2026
Economía · Inclusión financiera
México impulsa sistema financiero con Sofomes como pilar
Hacienda destacó el papel central de las Sofomes para ampliar el crédito productivo dirigido a micro, pequeñas y medianas empresas.
México necesita un sistema financiero sólido, alternativo e innovador en el que las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple, conocidas como Sofomes, ocupen un lugar central, afirmó Fernando Fernández, titular de la Unidad de Banca, Valores y Ahorro de la Secretaría de Hacienda. Durante la 20 Convención Nacional de ASOFOM en Cancún, el funcionario señaló que el crecimiento debe convertirse en créditos productivos, especialmente para micro, pequeñas y medianas empresas. Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, el financiamiento interno al sector privado alcanzó 14.2 billones de pesos; las Sofomes aportaron 6.8% del total.
Las Sofomes amplían el alcance del sistema financiero
Las Sofomes son sociedades anónimas cuya actividad principal puede ser el otorgamiento de crédito, el arrendamiento financiero o el factoraje. Existen entidades reguladas y no reguladas, con obligaciones distintas según su estructura y relación con otros participantes del sistema.
Su función es complementar la oferta de la banca y acercar recursos a personas y empresas que enfrentan mayores barreras de acceso. Ángel Cabrera, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, citó datos de ASOFOM según los cuales más de 70% de las pequeñas y medianas empresas sin crédito bancario recurre a este tipo de intermediarios.
El funcionario vinculó el fortalecimiento de las Sofomes con el Plan México y con la necesidad de canalizar capital hacia inversión, productividad y desarrollo regional.
El objetivo no es únicamente ampliar el tamaño del sector, sino que ese financiamiento se traduzca en créditos productivos.
El financiamiento privado alcanza 14.2 billones de pesos
Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, el financiamiento interno al sector privado aumentó de 13.4 a 14.2 billones de pesos. El avance representó un crecimiento real anual de 1.6%, de acuerdo con las cifras presentadas por Hacienda durante la convención.
La banca múltiple mantiene la mayor proporción de los recursos, mientras las Sofomes representan 6.8% del total. La meta planteada para 2030 es que 30% de estas entidades tenga acceso a financiamiento, una condición necesaria para ampliar su capacidad de otorgar crédito.
Hacienda sostuvo que el indicador relevante no será solamente el volumen de recursos, sino su transformación en proyectos productivos y oportunidades para empresas que generan empleo.
La inclusión financiera mantiene una brecha de género
La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 reportó que 72.8% de las mujeres de 18 a 70 años tenía al menos un producto financiero, frente a 80.9% de los hombres. La diferencia nacional fue de 8.1 puntos porcentuales.
Los datos incluyen cuentas de ahorro, créditos, seguros y cuentas para el retiro. Cabrera llamó a reducir las brechas y a extender los servicios hacia grupos, regiones y actividades económicas que continúan fuera del sistema formal.
La inclusión también exige confianza. La Condusef informó durante la convención que las quejas por posible fraude crecieron 15% entre enero y julio de 2026 frente al mismo periodo del año anterior.
Innovación con regulación y protección al usuario
El crecimiento del sector implica responsabilidades en gestión de riesgos, transparencia de costos y condiciones, protección de datos personales y cumplimiento normativo, advirtió Fernández.
Hacienda planteó una regulación proporcional que permita innovar sin reducir los estándares de protección. La CNBV, por su parte, pidió fortalecer controles internos, gobierno corporativo y capacidades de ciberseguridad.
La Condusef también destacó la coordinación institucional para intercambiar información sobre modalidades de fraude, zonas de riesgo y perfiles de las personas afectadas.
Perspectiva editorial
Más crédito requiere más confianza
Las Sofomes pueden acercar financiamiento a empresas que no cumplen los criterios de la banca tradicional, diversificar la oferta y responder con mayor especialización a distintos sectores productivos.
Ese potencial solo será sostenible si el crecimiento está acompañado por información clara, evaluación responsable del riesgo, protección de datos y mecanismos eficaces para prevenir abusos y fraudes.
La meta hacia 2030 debe medirse tanto por el número de entidades con acceso a recursos como por la calidad, el costo y el impacto productivo de los créditos colocados. La inclusión financiera no consiste únicamente en abrir una puerta, sino en ofrecer condiciones que permitan permanecer dentro del sistema.
