Morena defiende derechos de audiencias ante críticas de censura.

El partido rechaza narrativa de censura y asegura que los lineamientos protegen el derecho del pueblo a recibir información veraz, plural y oportuna.

Morena rechazó categóricamente la narrativa construida por actores políticos y mediáticos en torno a los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias, al considerar que pretenden presentar una ampliación de derechos como un intento de censura[1]. El partido sostuvo que estas medidas no buscan silenciar voces, sino garantizar el derecho del pueblo a estar informado[2]. En un posicionamiento oficial, Morena señaló que durante el neoliberalismo se privatizó la conversación pública y se normalizó la propaganda disfrazada de noticia, la información falsa y la manipulación de los hechos[3]. La defensa de los derechos de las audiencias, subrayó el partido, es una lucha fundamental de la Cuarta Transformación para repolitizar la vida pública[4].

El debate detrás de los Lineamientos

Morena recordó que en 2017, mediante una contrarreforma impulsada por el Partido Acción Nacional y respaldada por las fuerzas del antiguo régimen, se debilitaron los derechos de las audiencias[5]. Por fortuna, en 2022, la Suprema Corte de Justicia de la Nación invalidó aquel decreto[6]. Los lineamientos que hoy se encuentran en consulta pública no crean mecanismos de censura, sino que desarrollan derechos ya reconocidos por la Constitución y la ley para que las audiencias distingan entre información y opinión, entre publicidad y contenido editorial, ejerzan el derecho de réplica, cuenten con defensorías de las audiencias y garanticen la accesibilidad para las personas con discapacidad[7].

¿Censura o protección de derechos?

El partido enfatizó que no se regula lo que los medios puedan opinar o pensar, sino que se establecen responsabilidades para proteger el derecho del pueblo a recibir información[8]. La autoridad no revisará previamente las transmisiones, y el procedimiento solo puede iniciarse después de la difusión de un contenido y a partir de una queja concreta[9]. Para Morena, la verdadera discusión es si la democracia debe proteger únicamente a quienes tienen el poder de comunicar o también a millones de mexicanas y mexicanos que tienen derecho a recibir información y participar en la conversación pública[10].

El silencio cómplice del neoliberalismo

Morena señaló que durante el periodo neoliberal no solo se privatizaron empresas públicas, sino que también se privatizó la conversación pública[11]. La información dejó de entenderse como un bien indispensable para la democracia y comenzó a utilizarse para proteger intereses particulares[12]. Se normalizaron la propaganda disfrazada de noticia, los contenidos pagados sin identificación, la información falsa o sesgada y la manipulación de los hechos[13]. Ese modelo produjo desánimo y despolitización, buscando convertir al pueblo en un espectador resignado[14].

Un proceso abierto a la consulta pública

Morena celebró que esta propuesta se encuentre abierta a consulta pública, donde audiencias, concesionarios, radios comunitarias, academia, organizaciones civiles y ciudadanía pueden participar con sus observaciones antes de la emisión de los lineamientos definitivos[15]. La consulta pública demuestra que no existe una imposición. Quien pretende censurar no consulta al pueblo ni abre las normas al escrutinio social[16].

La verdadera discusión: información como derecho del pueblo

El partido sostuvo que la democracia no consiste solamente en votar, sino también en informar, deliberar, escuchar, consultar y reconocer al pueblo como protagonista de la vida pública[17]. Defender los derechos de las audiencias es defender la libertad y reconocer la dignidad del pueblo[18]. La información no pertenece a los poderes económicos ni a las élites mediáticas, pertenece al pueblo de México[19]. Solo un pueblo informado puede ejercer plenamente su libertad, defender su soberanía y decidir su propio destino[20].

Cierre editorial

El posicionamiento de Morena sobre los derechos de las audiencias enmarca el debate en una confrontación entre dos concepciones de la democracia. Mientras la oposición ve en los lineamientos un intento de censura, el partido oficialista defiende la medida como una ampliación de derechos que busca proteger al pueblo de la desinformación. La consulta pública abierta hasta el 21 de agosto es una oportunidad para que la sociedad civil participe y enriquezca una normativa que, más allá de las posturas partidistas, busca equilibrar la libertad de expresión con el derecho a recibir información veraz. La democracia no puede ser solo un ejercicio electoral; requiere de una ciudadanía informada capaz de deliberar y decidir sobre su futuro.


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