Pemex reactiva petroquímica y fertilizantes con 93 mil mdp.

Gobierno de México impulsa soberanía alimentaria y empleo. Se rehabilitarán plantas en Veracruz y se construirá nueva unidad en Escolín.

El gobierno de México puso en marcha una estrategia nacional para recuperar la industria petroquímica y de fertilizantes. Pemex lidera un plan de inversión por 93 mil millones de pesos entre 2026 y 2030. El objetivo es doble: fortalecer la soberanía alimentaria y abastecer cadenas manufactureras clave. Los proyectos abarcan desde la rehabilitación de plantas existentes hasta la construcción de nuevas instalaciones. Se generarán más de 30 mil empleos entre directos e indirectos. La producción de fertilizantes como urea y amoniaco permitirá reducir la dependencia del exterior. Al mismo tiempo, la producción de polietilenos y aromáticos beneficiará a los sectores automotriz, plástico, textil y farmacéutico. Veracruz se consolida como el polo industrial de esta transformación.

Un plan integral para recuperar capacidades estratégicas

La industria petroquímica y de fertilizantes es esencial para la economía nacional. La primera transforma derivados del petróleo y gas en materias primas para la manufactura. La segunda convierte gas natural en insumos para el campo. Durante años, ambas cadenas sufrieron deterioro por falta de mantenimiento e inversión. El nuevo plan busca revertir esa tendencia con acciones concretas y recursos etiquetados.

Entre los productos petroquímicos prioritarios están los polietilenos, óxido de etileno, glicoles, benceno, tolueno, xileno y arominas. Estos insumos alimentan industrias como la automotriz, plásticos, textil, química y farmacéutica. En fertilizantes, la apuesta es por el amoniaco, la urea (nitrogenado) y los fosfatos. Todos ellos inciden directamente en la productividad del campo mexicano.

Inversión pública y mixta por 93 mil millones de pesos

La inversión total asciende a 93 mil millones de pesos. De esta cantidad, 43 mil 500 millones serán de recursos públicos. Los 49 mil 500 millones restantes corresponden a inversión mixta público-privada. El desglose por proyectos permite entender las prioridades.

El proyecto Etano-etileno concentra 30 mil millones de pesos. Generará 520 mil toneladas anuales de producción. Los aromáticos suman 11 mil millones (5 mil 500 públicos y 5 mil 500 privados) para 329 mil toneladas anuales. El amoniaco recibe 13 mil millones de pesos con una meta de 957 mil toneladas al año. Fertilinal-ProAgro acumula 13 mil 700 millones para alcanzar 2 millones 404 mil toneladas. Finalmente, el nuevo complejo Escolín demanda 25 mil 300 millones y producirá 708 mil toneladas de urea granulada.

Rehabilitación de plantas existentes en Veracruz

La mayoría de los proyectos se ubican en el complejo petroquímico de Coatzacoalcos y otras zonas de Veracruz. En Cangrejera se rehabilitarán 5 plantas para etano-etileno y 8 más para aromáticos. En Morelos también se rehabilitarán 5 plantas de petroquímicos básicos. En Cosoleacaque, dos plantas de amoniaco serán recuperadas.

El proyecto Fertilinal-ProAgro abarca la rehabilitación de plantas en Lázaro Cárdenas y el complejo ProAgro en Coatzacoalcos. Incluye también la recuperación del sistema logístico asociado. En todos los casos, Pemex contratará servicios auxiliares y optimizará procesos para garantizar eficiencia.

Nueva planta Escolín: el proyecto estrella

El proyecto de mayor inversión es Escolín, en Poza Rica, Veracruz. Se trata de una construcción completamente nueva. Incluirá una planta de amoniaco, una de urea, una unidad granuladora y todos los servicios auxiliares. Con 25 mil 300 millones de pesos, generará 3 mil 900 empleos directos y 11 mil 700 indirectos.

Esta planta posicionará a México como productor relevante de urea granulada, un fertilizante clave para cultivos como maíz, frijol y trigo. Actualmente el país importa grandes volúmenes de urea. La nueva capacidad productiva permitirá sustituir importaciones y estabilizar precios para los agricultores nacionales.

Empleos y beneficios sectoriales

El impacto en el empleo es uno de los activos más visibles del plan. En total, se estiman 22 mil 896 empleos directos y 53 mil 789 empleos indirectos sumando todos los proyectos. Estos números consideran tanto la etapa de construcción como la operación permanente.

Los sectores agrícola, automotriz, plásticos, textil, farmacéutico y químico serán los principales beneficiarios. La disponibilidad local de materias primas reducirá costos logísticos y tiempos de espera. Además, se fortalecerán las cadenas de valor regionales, especialmente en el sureste del país.

Soberanía alimentaria y desarrollo industrial

La producción nacional de fertilizantes es un componente indispensable de la soberanía alimentaria. Sin insumos accesibles, el campo mexicano depende de mercados externos volátiles. Con plantas rehabilitadas y nuevas, el país podrá garantizar abasto oportuno a precios competitivos.

Por el lado petroquímico, la recuperación de producción de polietilenos y aromáticos apoya al Plan México. La estrategia de nearshoring requiere proveeduría local confiable. Las industrias instaladas en el centro y norte del país necesitan materias primas que hoy se importan. Cada tonelada producida en Veracruz es una tonelada que no sale del país.

Próximos pasos y retos de implementación

Los plazos de los proyectos varían entre 30 y 42 meses. El más rápido es el de amoniaco (33 meses). Le siguen aromáticos (30 meses) y etano-etileno (36 meses). Fertilinal-ProAgro y Escolín tienen plazos de 42 meses, por su mayor complejidad.

El principal reto será mantener los cronogramas en un contexto de restricciones financieras. Pemex deberá asegurar los contratos de mantenimiento y construcción con empresas especializadas. También será clave la coordinación con los gobiernos estatal y municipales para agilizar permisos. La capacitación de personal técnico es otra tarea pendiente.

Cierre editorial

La reactivación de la petroquímica y los fertilizantes es una decisión estratégica de largo plazo. México no puede seguir importando urea y polietilenos cuando tiene gas natural y derivados del petróleo. La inversión de 93 mil millones de pesos es significativa, pero recuperable en divisas ahorradas y empleos generados.

El éxito dependerá de la ejecución disciplinada y la supervisión técnica. No basta con anunciar proyectos. Hay que terminarlos a tiempo y dentro del presupuesto. Si se logra, Veracruz volverá a ser el corazón industrial que alguna vez fue. El campo mexicano tendrá fertilizantes oportunos. Y la manufactura nacional, insumos competitivos. Esa es la ruta hacia una verdadera soberanía productiva.


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