Sheinbaum defiende el T-MEC desde la mañanera: vigente hasta 2036 y Trump no puede cancelarlo solo.

La presidenta leyó en vivo el artículo 34.7 del tratado para desmontar la narrativa del colapso, aclaró que cancelarlo requeriría pasar por tres congresos y anunció que el sector empresarial respalda la posición de México.

La presidenta Claudia Sheinbaum tomó el 1 de julio la mañanera como tribuna para contener las alarmas antes de que los mercados y la opinión pública procesaran el anuncio de EE.UU. La noche anterior, Reuters había reportado que la administración Trump anunciaría formalmente que no prorrogaría el T-MEC por otros 16 años. La presidenta explicó los alcances del artículo 34.7 del tratado y subrayó que el tratado se mantiene vigente hasta 2036 con revisiones anuales. Fue más allá: aclaró que Trump no puede cancelar el acuerdo por decreto, dado que hacerlo requeriría pasar por los tres congresos que lo ratificaron como ley.

El argumento jurídico: el artículo 34.7 leído en vivo

La decisión de Sheinbaum de leer el artículo 34.7 del T-MEC durante la conferencia fue un movimiento de comunicación política deliberado. Los puntos clave que estableció:

  • Si los tres países confirman: el T-MEC se prorroga automáticamente 16 años y se revisa cada 6.
  • Si EE.UU. no firma hoy: el Tratado se mantiene vigente hasta 2036 con revisiones anuales.
  • La puerta no se cierra: en cualquier momento dentro de esos 10 años, si hay voluntad de las tres partes, se puede prorrogar otros 16 años.

“No es que hoy se acabe el tratado, sino que continúa por los próximos 10 años con revisiones que serán definidas conjuntamente. Si Estados Unidos no envía la carta de prórroga, el tratado se mantiene hasta su vigencia que son los próximos 10 años… y en todo caso habría una revisión cada año.”

La carta de México y Canadá: posición formal presentada

Sheinbaum confirmó que México y Canadá ya cumplieron con su parte: ambos enviaron por escrito, a través de sus respectivos jefes de gobierno, la confirmación para ampliar el tratado otros 16 años. Esta postura posiciona a México en el mejor lugar posible dentro de la narrativa negociadora: como el actor que quiere la extensión, que cumplió los procedimientos y que ahora espera que EE.UU. resuelva sus diferencias. La responsabilidad del statu quo de revisiones anuales recae en Washington.

Trump no puede cancelarlo solo: el argumento constitucional

El punto más contundente de la intervención fue el que abordó el escenario extremo. “Si quisiera salirse por completo, tendría que pasar por el Congreso. Hay que recordar que el Tratado pasó por los tres congresos —Canadá, Estados Unidos y México— es una ley.”

El argumento tiene peso jurídico real. A diferencia de los aranceles bajo la sección 232 —que el presidente puede aplicar por decreto ejecutivo— la salida del T-MEC requiere un proceso legislativo en EE.UU. El Congreso ratificó el USMCA en enero de 2020. Revertir esa ratificación requeriría un proceso parlamentario que la actual composición del Congreso no garantiza que Trump pudiera ganar.

La certidumbre como argumento de inversión

Sheinbaum no solo defendió el tratado en términos jurídicos. Lo presentó como un activo de certidumbre: “Hay certidumbre en la inversión, tan hay certidumbre que se está invirtiendo.” Destacó el respaldo del Consejo Coordinador Empresarial ante el proceso de revisión del acuerdo.

“La incertidumbre que hay en el ambiente internacional se deriva de un principio muy elemental. La economía más grande del mundo está replanteando las relaciones comerciales con todos los países del mundo. Nosotros tenemos una ventaja que los otros países no tienen: tenemos un tratado”, vigente hasta 2036.

La agenda de diversificación: Suiza, Asia y el Plan México

La mañanera sembró también señales de diversificación. Sheinbaum anunció que el presidente de Suiza visitará México la próxima semana y reiteró el acuerdo comercial con la Unión Europea como ejemplo de apertura. Ante preguntas sobre un giro hacia Asia, fue cauta: mencionó el Plan México como hoja de ruta vigente pero evitó comprometerse con un giro geopolítico antes de conocer la posición formal de Washington.

Ebrard añadió que, en caso de que no se renueve el T-MEC, países como Corea del Sur, Canadá y Japón tienen interés en fortalecer relaciones comerciales con México.

Lo que sigue: 20 de julio y la revisión formal

Sheinbaum recordó que el 20 de julio recibirán a autoridades de EE.UU. para comenzar la revisión formal. “Es el mismo tratado, no se modifica… la relación comercial que tenemos con Estados Unidos es de las mejores, buscaremos que esto siga así.”

Ebrard precisó que los temas de seguridad no han formado parte de las negociaciones sobre el T-MEC. Las preocupaciones de EE.UU. se centran en la pérdida de empleos manufactureros y el déficit comercial con México y Canadá.

Cierre editorial

La intervención de Sheinbaum en la mañanera del 1 de julio fue un ejercicio de gestión de narrativa en tiempo real. Antes de que los mercados procesaran el anuncio de EE.UU., la presidenta ya había establecido tres puntos clave: el tratado no termina, Trump no puede cancelarlo solo y México tiene la posición jurídica y política más favorable.

La presidenta insistió en que la revisión no debe interpretarse como una fecha límite para el tratado, sino como un proceso de evaluación permanente. Ese encuadre — revisión ordenada, no crisis — es el que el gobierno mexicano necesita mantener de cara a los próximos meses. El 1 de julio, Sheinbaum ganó esa batalla de narrativa. El 20 de julio comenzará la de fondo.


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