Granjas de bots y registro telefónico: la lección de Colombia, la mentira y el blindaje de México.
Imagine una plaza pública donde mil voces gritan al unísono. Parecen ciudadanos. Son máquinas. Esa plaza ya existe. Se llama México.
Las granjas de bots fabrican mentiras a escala industrial. El anonimato telefónico protege al extorsionador. Colombia ya probó este veneno: en el plebiscito por la paz y en las pasadas elecciones, ejércitos digitales manipularon el voto, intoxicaron la deliberación y burlaron el Estado de derecho.










