Ebrard: agonía del libre comercio frena crecimiento de México.

El secretario de Economía advierte que la transición hacia un nuevo orden comercial genera incertidumbre y frena la inversión en el país.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, reconoció que la incertidumbre generada por la transición del libre comercio hacia un nuevo orden geopolítico ha impactado negativamente el crecimiento económico de México. En entrevista con La Jornada, el funcionario explicó que Estados Unidos ha dado un viraje “radical” en su política comercial, abandonando la hiperglobalización para imponer un diseño basado en la seguridad económica. Esta transformación global, donde los aranceles diferenciados sustituyen al libre comercio, mantiene en pausa a los inversionistas internacionales que no pueden calcular sus tasas de retorno. Como resultado, la economía mexicana creció apenas 0.4 por ciento anual en el primer trimestre de 2026.

Un cambio de época en el comercio global

Ebrard fue contundente al describir el momento actual: “La época de libre comercio está llegando a su fin”1. Lo que antes era un sistema basado en reglas y apertura, ahora se transforma en un tablero geopolítico donde cada país diseña sus políticas comerciales según su ubicación y alianzas2. Estados Unidos, que durante 40 años promovió la hiperglobalización, dio un viraje “radical, drástico, de todo el manejo comercial”, y ahora domina un enfoque de seguridad económica3.

El secretario señaló que este rediseño no es gratuito y tiene un impacto directo en México, cuyo 85 por ciento de las exportaciones tienen como destino el mercado estadounidense4. “Washington tiene 14 tratados comerciales, 13 en una procesión funeraria, y el de nosotros y Canadá tiene problemas de salud serios”, advirtió5.

La incertidumbre, factor clave en la desaceleración

El funcionario fue claro al vincular la desaceleración económica con la incertidumbre externa. “La principal explicación de por qué tienes en espera muchas inversiones” está en la incertidumbre generada tanto por factores internos —como la reforma judicial y el “hiperactivismo del SAT”— como por el nuevo diseño comercial de Estados Unidos6.

Los inversionistas internacionales están a la espera de conocer las nuevas reglas del juego. “Hoy día, tú como inversionista no puedes calcular claramente tu tasa de retorno si está vinculada a tu actividad de Estados Unidos. No sabes si te van a poner arancel, una regla de origen”, explicó Ebrard7. Esta falta de certidumbre ha frenado la llegada de capitales y ha afectado el crecimiento, que en el primer trimestre de 2026 fue de apenas 0.4 por ciento anual8.

México, en una posición privilegiada pero en espera

A pesar del panorama, Ebrard se mostró optimista sobre las oportunidades que el nuevo orden comercial puede ofrecer a México. “Un diseño geopolítico significa que vas a tener una relocalización de actividades a gran escala. México ahí tiene una posición privilegiada para jugar”, afirmó9. El país cuenta “con la mejor posición relativa de todos los demás países” por su ubicación y tasas efectivas10.

Sin embargo, reconoció que este potencial “todavía no se ha materializado, eso está en vías de”11. Las oportunidades de crecimiento se encuentran en sectores donde existe dependencia de Asia, especialmente de China, como la industria farmacéutica y las autopartes12.

Los plazos y el camino por delante

Consultado sobre cuánto durará la incertidumbre, Ebrard fue realista: “No veo que se despeje tan rápido”13. Depende en buena medida del proceso de revisión del T-MEC y de las discusiones con Estados Unidos14. “Este año tenemos que llegar a despejar muchas de estas dudas, si no es que todas”, enfatizó15.

El secretario resumió el momento actual como “un mundo que está dejando de ser, pero todavía no se va y en el que va a llegar, pues todavía no llega del todo”16. En esa transición, México debe mantener su posición relativa y aprovechar la ventana de oportunidad que ofrece el rediseño geopolítico.

Cierre editorial

Las declaraciones de Marcelo Ebrard son un diagnóstico honesto y necesario sobre el momento que atraviesa la economía mexicana. La transición del libre comercio hacia un nuevo orden geopolítico, impulsada por Estados Unidos, ha generado una incertidumbre que se refleja en las cifras de crecimiento. El reconocimiento de que la inversión está en pausa y de que los plazos para despejar las dudas no son inmediatos es un paso indispensable para diseñar una estrategia realista.

México tiene una posición privilegiada en este nuevo tablero, pero la oportunidad no se aprovechará sola. Se requiere una diplomacia activa, certidumbre jurídica y políticas públicas que mantengan al país como un destino atractivo para la inversión. La agonía del libre comercio no tiene por qué ser la agonía de México. Puede ser, si se actúa con visión estratégica, el parto de una nueva etapa de desarrollo.


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