
Gobierno federal ha realizado 17,016 obras de electrificación, con inversión de 21,377 mdp. Meta: 99.99% de cobertura en 2028.
El gobierno de México presentó los avances de la política de justicia energética, que busca llevar electricidad a las comunidades más rezagadas del país. La cobertura eléctrica nacional alcanza el 99.85%, con 50 millones de usuarios conectados a la red. Esta cifra supera el promedio mundial del 92% y coloca a México entre los países con mayor electrificación de América Latina. Durante la presente administración se han realizado 17,016 obras de electrificación, con una inversión de 21,377 millones de pesos, beneficiando a 739,765 personas. La meta sexenal es alcanzar el 99.99% de cobertura en 2028, atendiendo el compromiso presidencial de que ningún hogar se quede sin energía eléctrica.
La electrificación como herramienta de justicia social
El documento subraya que “la energía también es justicia social”. La electricidad no solo ilumina hogares, sino que hace funcionar hospitales, lleva tecnología a escuelas, impulsa negocios y empleos, y conecta comunidades aisladas. Para el gobierno de la Cuarta Transformación, electrificar es sinónimo de llevar bienestar. La prioridad ha sido llegar primero a quienes más lo necesitan, es decir, a las localidades de alta y muy alta marginación.
Esta visión se refleja en la asignación de recursos. Pequeñas obras de 1.2 millones de pesos benefician a 108 personas, mientras que proyectos mayores de 86 millones benefician a más de 7,800. En todos los casos, el criterio es el mismo: la energía debe llegar donde el mercado no ha llegado por sí solo. Se estima que las obras proyectadas para 2026 beneficiarán a más de 66 mil personas adicionales.
Cobertura eléctrica: un avance sostenido
Con el 99.85% de cobertura nacional, México se encuentra en una posición privilegiada. El promedio mundial es del 92%, según datos del Banco Mundial. En el contexto latinoamericano, el país se sitúa entre los primeros lugares en electrificación, superando a naciones como Colombia (99.0%) y Brasil (99.5%). El reto es llegar al 0.15% restante: comunidades dispersas, de difícil acceso y, en muchos casos, indígenas y afromexicanas que históricamente han sido excluidas.
El gobierno ha diseñado un plan para atender estas zonas mediante proyectos de electrificación con paneles solares y micro redes, que no requieren la construcción de grandes infraestructuras de transmisión. Además, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha ampliado su red en coordinación con los gobiernos estatales y municipales. El compromiso de alcanzar el 99.99% en 2028 es ambicioso, pero factible si se mantiene el ritmo actual de inversión y ejecución.
Inversión y beneficios
La inversión total en obras de electrificación durante la presente administración asciende a 21,377 millones de pesos. Esta cifra ha permitido realizar 17,016 obras, que han beneficiado a más de 739 mil personas. Sin embargo, el impacto real es mucho mayor, ya que cada obra transforma comunidades enteras al facilitar el acceso a servicios de salud, educación y comunicación.
La política de electrificación forma parte de una estrategia más amplia de justicia energética, que incluye la instalación de paneles solares en viviendas de zonas marginadas y la implementación de tarifas eléctricas diferenciadas para regiones de clima extremo. La meta es que ningún hogar mexicano se quede sin el servicio básico de electricidad, independientemente de su ubicación geográfica o nivel de ingresos.
Oportunidades estratégicas
La electrificación universal es un multiplicador del desarrollo. Cada hogar conectado a la red eléctrica incrementa sus posibilidades de mejorar su calidad de vida, acceder a información y participar en la economía formal. En el contexto del Plan México, la electrificación de comunidades remotas abre oportunidades para el turismo comunitario, la agricultura tecnificada y el desarrollo de microempresas.
Además, la electrificación rural contribuye a la equidad de género. Las mujeres de comunidades sin electricidad dedican horas diarias a tareas que podrían resolverse con energía, como el acarreo de agua o la molienda de granos. La electricidad libera ese tiempo para actividades productivas y educativas, fortaleciendo la autonomía femenina y la cohesión comunitaria.
Cierre editorial
La política de justicia energética del gobierno de México ha logrado que el 99.85% de los hogares del país tengan acceso a la electricidad. Este es un resultado tangible de una estrategia que prioriza a los más rezagados y que ha invertido más de 21 mil millones de pesos en obras de electrificación. La meta del 99.99% para 2028 es un objetivo alcanzable que consolidaría a México como uno de los países con mayor cobertura eléctrica del mundo.
La electrificación no es un fin en sí mismo, sino un medio para garantizar el acceso a la salud, la educación y el desarrollo económico. Cada obra representa una familia con más derechos, una comunidad con más oportunidades. El gobierno de la Cuarta Transformación ha entendido que llevar energía a quienes más lo necesitan es una de las formas más efectivas de construir un México más justo e incluyente. El camino hacia la universalidad de la electricidad es largo, pero el progreso es innegable.
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